El gas de Vaca Muerta que podría encender a medio continente
¿Cuánto gas tiene realmente Vaca Muerta y a cuántos países podría abastecer? Un informe internacional revela números que cambian la perspectiva energética de la región.
Vaca Muerta vuelve a posicionarse como uno de los activos energéticos más importantes de la región. Según un informe conjunto de la International Gas Union (IGU), Arpel y Olade, la formación neuquina concentra recursos de gas tan vastos que podrían cubrir, durante varias décadas, una porción relevante del consumo de varios países sudamericanos.
El estudio, titulado “Argentina – The Promise of Vaca Muerta”, sostiene que esos recursos podrían abastecer parte de la demanda de Argentina, Brasil, Bolivia, Uruguay y Chile. La estimación se apoya en datos del IAPG para 2024, que calculan los recursos técnicamente recuperables de gas natural de la formación en un rango de entre 4,1 y 11,1 billones de metros cúbicos, con un valor de referencia de 7,2 billones.
¿Cuánto alcanzaría?
El consumo conjunto de esos cinco países rondó los 90.000 millones de metros cúbicos durante 2024. Si se toman esos números como base, los recursos de Vaca Muerta podrían ser suficientes para cubrir entre 45 y 124 años del consumo actual de ese grupo de naciones.
La posibilidad de aprovechar ese volumen también reactiva el debate sobre la integración gasífera regional. En las últimas décadas se construyeron 16 gasoductos transfronterizos en Sudamérica, pero gran parte de esa infraestructura quedó subutilizada por la falta de gas disponible para exportar.
El salto del no convencional
El crecimiento del gas no convencional argentino ya transformó la matriz productiva del país. Entre 2015 y 2025, este tipo de extracción pasó de aportar 17 millones de metros cúbicos diarios a unos 90 millones. Casi todo ese incremento estuvo vinculado a Vaca Muerta, mientras que la producción convencional cayó de 100 a 52 millones de metros cúbicos diarios.
El resultado fue un crecimiento neto del 20% en la producción total durante ese período. Además, la mayor disponibilidad permitió recuperar las exportaciones hacia los países vecinos, con Chile como principal destino. El intercambio se fortaleció especialmente a través del gasoducto GasAndes y posibilitó que el país trasandino reemplazara parte del GNL, de mayor costo, por gas argentino.