El gas lacrimógeno se metió en el anexo del Congreso y descompuso a diputados
El gas lacrimógeno que se usó para dispersar la marcha universitaria no se quedó en la calle: entró al anexo del Congreso y varios diputados terminaron asistidos. Lo que pasó adentro del edificio, mientras afuera seguían los incidentes.
La quinta Marcha Federal Universitaria terminó con incidentes frente al Congreso y un saldo inesperado dentro del propio edificio: el gas lacrimógeno que lanzaron las fuerzas de seguridad ingresó al anexo de la Cámara de Diputados y varios legisladores debieron ser asistidos.
Entre los afectados por el compuesto químico estuvieron Agustina Propato, Carlos Castagneto y Cecilia Moreau. Esta última se descompuso y fue atendida por personal médico, según pudo saber LA NACION.
Las imágenes que trascendieron muestran a empleados del anexo —el conjunto de edificios donde funcionan oficinas de legisladores, salas de comisiones y dependencias administrativas— tosiendo y cubriéndose como podían. Algunos usaban camperas o barbijos para protegerse; otros intentaban limpiarse los ojos.
La protesta que derivó en enfrentamientos
Los disturbios en las inmediaciones del Parlamento arrancaron pasadas las 16, después de que fracasara la sesión que la oposición había convocado en Diputados para voltear el DNU 70/23 de Javier Milei.
Mientras un grupo de activistas rompía bancos y arrojaba piedras, la policía respondía con agua y gases lacrimógenos. Las fuerzas de seguridad reportaron cinco heridos por elementos contundentes: tres oficiales de Gendarmería Nacional, uno de la Policía Federal y uno de Prefectura Naval.
El Sistema de Atención Médica de Emergencias (SAME) informó en paralelo que dos manifestantes resultaron heridos, uno de los cuales fue trasladado al Hospital Ramos Mejía. Cerca de las 17.15, la Policía de la Ciudad detuvo a un hombre que había arrojado piedras contra un móvil policial en Montevideo y Bartolomé Mitre.
Los incidentes provocaron que una gran cantidad de asistentes a la marcha se alejaran de la zona. La mayoría lo hizo con los ojos enrojecidos o con máscaras improvisadas.
El descargo de la ministra de Seguridad
La ministra de Seguridad, Alejandra Monteoliva, compartió en redes un video de encapuchados que intentaban romper el vallado de las fuerzas de seguridad, destruían bancos y arrojaban objetos.
“Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada. El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o cometan delitos deberán responder ante la Justicia. En Argentina, nadie está por encima de la ley”, escribió la titular de la cartera.
Una marcha multitudinaria, opacada por la violencia y la lluvia
La Quinta Marcha Federal Universitaria había arrancado con las consignas “Educación, soberanía y democracia”, impulsada por el frente sindical universitario, el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN) y la Federación Universitaria Argentina (FUA). El reclamo central era la aplicación de la Ley de Financiamiento Universitario, aprobada por el Congreso, y volvió a reunir a miles de personas en la Plaza del Congreso.
La columna de la Universidad de Buenos Aires (UBA) había partido temprano desde Plaza Houssay y avanzó por las avenidas Córdoba y Corrientes. Pasadas las 15, los manifestantes esperaban sobre avenida de Mayo para entrar a las inmediaciones del Parlamento, donde se montó un escenario para el acto.
Al frente de la movilización flameaba una bandera con la consigna “Defendamos la UBA”. Entre los asistentes había directores de hospitales universitarios, docentes, estudiantes y dirigentes gremiales. Detrás se veían banderas de distintas facultades y organizaciones universitarias que ya habían participado de movilizaciones anteriores durante la gestión de Milei, además de referencias al Hospital Roffo y a los tres premios Nobel formados en la UBA.
Además de los enfrentamientos, la jornada estuvo marcada por las fuertes lluvias que cayeron sobre la ciudad de Buenos Aires durante la tarde. Varios gremios y agrupaciones decidieron retirarse antes de que terminara la protesta.
Los mismos violentos de siempre. Quieren imponer el caos, desafiar a las Fuerzas de Seguridad y convertir las calles en una zona liberada.
— Alejandra Monteoliva (@AleMonteoliva) October 15, 2026
El derecho a manifestarse no es un permiso para ejercer la violencia. Quienes agredan a nuestros efectivos, destruyan bienes públicos o… pic.twitter.com/qRJcbdcIrh