El gas que Bolivia dejó de tener: Vaca Muerta ya juega otro partido en la región
Durante casi 20 años, Bolivia le vendió gas a la Argentina. Ese vínculo terminó en septiembre de 2024 y ahora los roles podrían invertirse: un análisis privado anticipa que el país vecino necesitaría importar hidrocarburos desde 2031, y el gas de Vaca Muerta aparece como la opción más a mano. Los números que explican el giro, en la nota.
La relación energética entre Argentina y Bolivia cambió para siempre. Tras casi dos décadas de comprarle gas al país vecino, los contratos de largo plazo terminaron en septiembre de 2024 y el mapa sudamericano entró en una fase distinta, con Vaca Muerta como uno de los principales protagonistas.
El motivo es contundente: los campos bolivianos se quedaron sin resto. La producción viene en caída libre y ya no alcanza para sostener las exportaciones que durante años fueron una fuente clave de ingresos para Bolivia.
El derrumbe de YPFB, en números
Yacimientos Petrolíferos Fiscales Bolivianos (YPFB) tocó su techo en 2014, cuando extraía 59,6 millones de metros cúbicos diarios. Una década después, el panorama es otro y las proyecciones tampoco entusiasman.
Según las estimaciones de la propia YPFB, en 2026 Bolivia produciría en promedio apenas 26,6 millones de metros cúbicos diarios. La caída respecto al máximo histórico es del 53%. Los campos maduros hicieron lo suyo: el margen para exportar se fue achicando año tras año.
El otro lado de la frontera: Vaca Muerta imparable
Mientras Bolivia se apaga, la Cuenca Neuquina se enciende. Entre 2016 y los primeros siete meses de 2026, la producción argentina pasó de 70,7 a unos 110 millones de metros cúbicos diarios.
El salto más fuerte se dio en el gas shale y tight. Ese segmento aportaba 26,4 millones de metros cúbicos diarios en 2016 y trepó a 97,7 millones en 2026. Hoy, cerca del 90% del gas que se produce en Neuquén es no convencional.
Un tablero regional que se dio vuelta
El intercambio de roles es notable. Bolivia perdió cerca de 30 millones de metros cúbicos diarios de oferta, mientras que la Cuenca Neuquina sumó unos 39 millones.
Un análisis de la consultora Alpes Energy anticipa que Bolivia podría necesitar importar hidrocarburos desde 2031 para cubrir su consumo interno. En ese escenario, el gas argentino aparece como una de las alternativas más cercanas y viables para abastecer al mercado del país vecino.
Vaca Muerta queda así en una posición cada vez más estratégica para responder a la demanda regional, en un tablero energético que ya no se parece en nada al de hace una década.