El gasto que más creció no fue la luz: se llevó casi la mitad de las facturas
El transporte se llevó casi la mitad de la canasta de servicios y fue el rubro que más subió. Mientras tanto, los subsidios al transporte cayeron 25% real: ¿quién paga la diferencia?
Una familia del AMBA que no recibe subsidios necesitó $266.456 por mes para afrontar las facturas de electricidad, gas, agua y transporte público. El dato surge de un informe conjunto de la UBA y el Conicet, que mide la canasta de servicios públicos y su peso sobre el ingreso de los hogares.
La cifra implica un salto del 56% frente a octubre de 2025, mientras que la inflación estimada para ese mismo lapso fue del 33%. Así, estos servicios ya representan el 13% del salario promedio registrado.
El documento también traza un paralelismo con el inicio de la gestión actual: desde diciembre de 2023, la canasta de servicios públicos se encareció un 860%, contra un 261% estimado de inflación general. La brecha entre ambas variables explica por qué las tarifas se comieron una porción creciente del poder adquisitivo.
El transporte, el rubro que más pesa
Dentro de los cuatro servicios medidos, el transporte público se lleva la porción más grande: $129.433 mensuales, es decir, el 49% del total. Detrás aparecen la electricidad ($49.739), el agua ($44.948) y el gas natural ($42.336).
El transporte no solo lidera en monto, sino también en aumento interanual: subió 69%. Lo siguen la electricidad (49%), el gas (47%) y el agua (41%). Según el informe, el gasto en transporte explicó por sí solo 31 de los 56 puntos porcentuales que creció la canasta total.
Con un salario promedio estimado de $2.062.611, un trabajador registrado puede cubrir 7,7 canastas de servicios, cuando en octubre de 2025 podía pagar 9,3. La pérdida de capacidad de compra es directa.
La factura de luz depende del código postal
El peso de las tarifas sobre el ingreso no es igual en todo el país. Para un consumo de 265 kilovatios/hora mensuales, un hogar sin subsidios paga en promedio $95.641 a nivel nacional. Pero en Neuquén ese mismo consumo cuesta un 68% más, mientras que en la zona de Edenor está un 38% por debajo del promedio.
En gas natural, la factura promedio nacional de octubre es de $54.829 para un usuario sin subsidios y de $36.278 para uno subsidiado, siempre con consumos ajustados por estacionalidad. Las diferencias entre jurisdicciones responden a los costos de distribución, las características de las redes, la frecuencia de las actualizaciones y las distintas cargas impositivas, según el informe.
Por qué el gasto total bajó en octubre
A pesar de los ajustes tarifarios, el gasto total de los hogares cayó 0,7% respecto de septiembre. La razón es estacional: con la llegada de la primavera, el consumo de energía se reduce.
El gas es el caso más claro. Los cargos fijos subieron 2,3% y los variables 2,6%, pero la factura final cayó 14,2% porque se consumió menos tras el invierno. La electricidad retrocedió 0,1%, mientras que el transporte aumentó 2,2% y el agua, 5,6%.
“La reducción del 0,7% mensual en la canasta de servicios responde a la combinación de incrementos tarifarios en los servicios y la menor demanda de gas natural en primavera”, explicó el informe.
Subsidios: menos plata y reparto desparejo
Las transferencias estatales para subsidiar los servicios cayeron un 3% real acumulado a octubre, aunque con comportamientos opuestos según el sector. Los subsidios energéticos aumentaron 8% en términos reales, mientras que los destinados al transporte retrocedieron 25%. Las transferencias al sistema ferroviario y al fondo de infraestructura del transporte registraron una caída real del 28%.
Pese a esa reducción, el Estado todavía financia en promedio el 43% del costo de los servicios públicos en el AMBA. Las tarifas que pagan los hogares cubren el 57% restante, con variaciones según el servicio y la situación de cada usuario frente al esquema de subsidios.
Los investigadores advirtieron que “la cobertura es dispar entre hogares y entre servicios”. En ese marco, el aumento acumulado de las tarifas sigue superando a la inflación y erosiona la capacidad de compra de los salarios.