El gendarme que salió a caballo y no volvió: la despedida que eligieron sus camaradas
¿Por qué cuatro gendarmes intentaron cruzar a pie un arroyo que bajaba con un caudal altísimo? La Justicia federal busca respuestas mientras Las Lajas despide al cabo primero José Galeano.
El cabo primero José Galeano tenía 38 años, tres hijos y ocho de servicio en el Escuadrón 31 de Las Lajas. Murió arrastrado por el arroyo Romero cuando cruzaba a pie para relevar a un compañero. La noticia golpeó de lleno en la cordillera neuquina, donde el hermetismo oficial convive con el dolor de una tropa que lo despidió con una foto suya montado a caballo.
La imagen que se multiplicó este domingo entre los gendarmes no fue la del operativo ni la de los helicópteros sobrevolando el caudal. Fue una postal suya: uniforme verde oliva de fajina, chaleco táctico, gorra de Gendarmería y una sonrisa. Montado sobre un tordillo blanco, con cojinillo de lana, en medio del paisaje árido de la cordillera. Es el retrato del gendarme de frontera, el que recorre puestos a veinte kilómetros del pueblo. Esa foto fue el homenaje silencioso con el que sus compañeros decidieron recordarlo.
El hallazgo que cerró la búsqueda
El desenlace que nadie quería se confirmó este domingo cerca de las 13. De acuerdo con la reconstrucción que pudo hacer LM Neuquén a partir de fuentes oficiales de la investigación que pidieron reserva, Galeano fue divisado desde el helicóptero semisumergido y atrapado entre las ramas de un árbol dentro del agua.
El cuerpo estaba a 1,5 kilómetros aguas abajo del puente de la Estancia Halcón, en el punto donde el arroyo Romero desemboca en el Codihue, y a unos 6 kilómetros del sitio exacto donde la corriente se lo llevó. Buzos de la Policía del Neuquén lo sacaron del cauce y luego fue izado con el helicóptero hasta un lugar seguro. Desde allí, Bomberos Voluntarios de Las Lajas lo trasladaron al hospital local. Sus restos serán sometidos a autopsia. Mientras tanto, la mayoría del pueblo esperaba en silencio.
El relevo que terminó en tragedia
Galeano era cabo primero, tenía 38 años, había nacido en Buenos Aires, era padre de tres hijos y llevaba ocho años de servicio en el Escuadrón 31 Las Lajas "Gendarme Juan Carlos Treppo". Cayó el sábado alrededor de las 9 de la mañana.
Iba a relevar a un compañero en el puesto Cochico-Romero. Según la reconstrucción que maneja este diario, cuatro efectivos se trasladaban en la camioneta de la fuerza. El jefe del escuadrón, el comandante Principal Gerardo Rafael Moreira, se quedó afuera con el chofer mientras el resto intentaba cruzar a pie el arroyo Romero, que bajaba muy crecido. En ese cruce el agua se llevó a Galeano. Otro gendarme se lanzó a rescatarlo y también fue arrastrado, pero consiguió aferrarse a una rama.
Silencio oficial y una causa federal
Las autoridades policiales y judiciales mantienen un hermetismo total sobre el caso. Lo que ocurrió en ese relevo promete dar que hablar en los próximos días.
La causa quedó en manos de una fiscalía federal, que deberá reconstruir con exactitud la secuencia y determinar las responsabilidades de todos los efectivos que participaron del operativo. Dos preguntas centrales deberá responder la Justicia: por qué se cruzó a pie un arroyo con un caudal altísimo y si se evaluaron los riesgos antes de intentarlo.
El dolor, mientras tanto, se coló en los mensajes de sus camaradas. "Mi amigo, mi compañero, mi superior, una persona que podías aprender muchas cosas y podías reírte todo el día", escribió uno de ellos junto a la foto a caballo. "Que el señor y la virgencita de Luján te reciban con su manto. Te voy a extrañar mucho", publicó otro junto a una imagen suya asando un chivito.
A 250 kilómetros y 20 días, la misma historia
No hubo milagro. Solo tragedia. Y es la segunda en menos de un mes.
Apenas veinte días atrás, a más de 250 kilómetros de Las Lajas, en el río Nahueve, en el norte neuquino, sus camaradas buscaron durante días a un efectivo policial en circunstancias idénticas: agua rápida, cañadones y un cruce en servicio. El final también fue el peor.
Ahora se espera la palabra de la familia para saber qué tiene para decir y qué va a reclamar por la muerte de su esposo en un acto de servicio.