El gendarme tucumano regresa a casa: el emotivo reencuentro tras 448 días de incertidumbre en Venezuela
Un avión privado, una camiseta albiceleste y un abrazo que valió más de 400 días de espera. Así fue el regreso del gendarme Nahuel Gallo, en un operativo donde la política y el fútbol se mezclaron para escribir un final emotivo.
Nahuel Gallo, el gendarme argentino que pasó más de un año detenido en Venezuela, finalmente pisó suelo argentino en un operativo marcado por el secreto y la emoción. En la madrugada de este lunes, tras 448 días de cautiverio, se reencontró con su familia en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza, en medio de un fuerte despliegue de seguridad y un hermetismo oficial que refleja la complejidad política del caso.
La primera imagen del regreso lo mostró abrazando con fuerza a su hijo de tres años, Víctor, un momento largamente esperado por su esposa, María Alexandra Gómez, quien horas antes había anunciado en redes sociales la inminente llegada. “Víctor podrá abrazar a su papá en pocas horas”, había escrito, anticipando el emotivo desenlace.
¿Cómo fue el viaje de regreso?
El vuelo que trajo a Gallo aterrizó en Ezeiza pasadas las 4:40 de la madrugada, pero no fue un vuelo comercial común. El gendarme viajó a bordo de un avión privado vinculado a la Asociación del Fútbol Argentino (AFA), una pieza clave en este operativo de repatriación.
Durante el trayecto, Gallo vistió la camiseta de la Selección Argentina y compartió mates con los pilotos, según trascendió, en un viaje que simbolizaba el fin de un calvario de más de catorce meses.
Las caras conocidas que lo esperaban
En la terminal aérea no solo lo aguardaba su familia. El recibimiento contó con la presencia de altas figuras del gobierno nacional que trabajaron en su liberación. La ministra de Seguridad, Alejandro Monteoliva, y la senadora Patricia Bullrich estuvieron presentes para darle la bienvenida.
La excarcelación fue el resultado de intensas y complejas negociaciones. Las autoridades venezolanas evitaron un acuerdo directo con el gobierno de Javier Milei, lo que forzó a establecer canales paralelos de diálogo que, de manera inesperada, involucraron a dirigentes de la AFA para facilitar el regreso.
Este hermetismo y la peculiar mediación futbolística pintan un cuadro de las tensiones diplomáticas subyacentes, donde la gestión humanitaria debió sortear obstáculos políticos para lograr su objetivo final: traer a Nahuel Gallo de vuelta a casa.