El orfebre ofreció una pieza hecha con municiones fundidas de Malvinas para el Monumento a la Bandera, y ya avisó que quiere llevarla él mismo. Lo que todavía falta definir es lo que muchos rosarinos esperan saber.
Juan Carlos Pallarols sorprendió a todos al ofrecer una de sus «Rosas de la Paz» para el Monumento Nacional a la Bandera. La pieza está forjada con casquillos y proyectiles recuperados de la Guerra de Malvinas, y el orfebre ya avisó que está dispuesto a viajar a la ciudad para entregarla en persona.
La propuesta no salió de un despacho ni de un comunicado oficial: apareció en medio de una entrevista. El equipo de El Tres visitó el histórico taller que la familia Pallarols tiene en San Telmo, y mientras el maestro repasaba los detalles del cáliz que confeccionó para el papa León XIV, tomó una de las flores de bronce y metal que trabajaba junto a su nieta Meritxell y la ofreció como donación para Rosario.
Fue la cronista Fernanda Rubio quien le sugirió que la entrega se hiciera en persona. Pallarols no dudó: se mostró entusiasmado y se comprometió a coordinar las gestiones necesarias para viajar a la ciudad.
Qué son las «Rosas de la Paz»
No se trata de una obra improvisada. Pallarols sostiene este proyecto desde hace años junto a excombatientes argentinos y británicos del conflicto del Atlántico Sur. El proceso arranca con la recolección de vainas servidas, proyectiles y otros desechos metálicos que quedaron en los campos de batalla.
Ese material se funde en lingotes y después se trabaja a mano: de ahí salen los pétalos, los tallos y las hojas de cada rosa. La idea que atraviesa toda la iniciativa es transformar objetos pensados para destruir en un símbolo de memoria, reconciliación y convivencia.
Con el correr de los años, estas piezas únicas fueron a parar a distintos destinos: homenajes a caídos y a familiares de veteranos, causas benéficas e instituciones de peso internacional. Una de sus creaciones, por ejemplo, se exhibe en el Museo Imperial de la Guerra de Londres.
El valor especial del Monumento a la Bandera
Para el orfebre, el lugar elegido no es casual. Pallarols profesa una profunda devoción patriótica por el Monumento Nacional a la Bandera, un espacio al que le asigna un valor afectivo particular y donde imagina su rosa emplazada.
Por ahora no hay fecha confirmada ni se definió qué ubicación exacta ocuparía la escultura dentro del complejo monumental. La concreción del proyecto quedará atada a los acuerdos formales con las autoridades correspondientes.
Si la iniciativa prospera, Rosario sumará a su patrimonio una obra de fuerte carga simbólica, en la que se cruzan la memoria de Malvinas y la identidad nacional que representa el Monumento a la Bandera.