El gesto de Trump en el bastión que los demócratas sueñan con dar vuelta

Un presidente que vuelve por cuarta vez a un estado que creía propio, un fiscal general que se juega el pase al Senado y un rival demócrata que hace 38 años no logra algo así. La historia de la recta final en Texas, contada desde el acto donde todo se define.

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El gesto de Trump en el bastión que los demócratas sueñan con dar vuelta
El gesto de Trump en el bastión que los demócratas sueñan con dar vuelta

Donald Trump desembarcó otra vez en Texas con una misión clara: sostener a Ken Paxton, el fiscal general que busca un lugar en el Senado federal, y frenar el avance demócrata en un territorio que durante décadas fue sinónimo de voto republicano.

El martes 27 de octubre, a seis días de los comicios de medio término fijados para el 3 de noviembre, el presidente encabezó actos en Corpus Christi y Lubbock. Fue su cuarto viaje al estado en esta temporada electoral, según consignó Houston Public Media.

La contienda entre Paxton y el representante estatal demócrata James Talarico se volvió más competitiva de lo habitual, y la Casa Blanca quiere evitar un golpe en un estado que consideraba propio.

Un bastión que ya no es tan seguro

Lubbock, la capital del oeste texano, funcionó durante años como uno de los principales puntos de apoyo republicano. Los números lo confirman: Trump obtuvo más del 66% de los votos en el condado en 2016 y cerca del 70% en 2024, de acuerdo con los datos recogidos por Houston Public Media.

Esa trayectoria convirtió a la región en un territorio que los republicanos daban por asegurado. Sin embargo, la elección de 2026 muestra señales distintas.

El Partido Demócrata busca achicar las brechas en las zonas rurales y en las ciudades del oeste, donde sus candidatos suelen quedar relegados. Talarico apuesta a capitalizar el descontento por el costo de vida y a disputar espacios que históricamente le fueron esquivos.

Una victoria demócrata tendría un peso simbólico enorme: Talarico sería el primer candidato de ese partido en ganar una elección al Senado federal por Texas desde 1988, y además cortaría una racha de más de tres décadas sin triunfos demócratas en elecciones estatales.

El discurso de Trump: inmigración, armas y un apodo

Durante más de una hora frente a sus simpatizantes, el presidente cuestionó a Talarico y pidió el voto para los republicanos. Según informó The Texas Tribune, centró buena parte de su mensaje en la inmigración y en el derecho a portar armas.

“Así que, si salen a votar, vamos a conseguir una victoria tremenda en Texas”, afirmó.

También lanzó críticas personales contra el candidato demócrata y puso en duda sus convicciones religiosas. “No podemos tener a un tipo como Talafreako, porque ni siquiera es cristiano. No podemos perder esos votos”, declaró.

En materia migratoria, sostuvo que un triunfo demócrata abriría la puerta a la llegada de millones de personas más por la frontera entre Estados Unidos y México. Y afirmó que Talarico y su partido buscarían derogar la Segunda Enmienda de la Constitución, que protege el derecho a poseer y portar armas.

Dos actos, dos públicos y una región polarizada

La jornada en Lubbock retrató la grieta política de la zona. Mientras miles de simpatizantes republicanos se congregaban para escuchar al presidente, un grupo de manifestantes se concentró frente al centro de convenciones con carteles en apoyo a Talarico y mensajes críticos contra Trump, según describió The Texas Tribune.

Para el presidente del Partido Republicano del condado de Lubbock, Ken Adams, la visita del mandatario representó un momento importante para los conservadores de la región. Antes del acto, comparó el entusiasmo de los asistentes con el de una final deportiva y señaló que la presencia presidencial funcionaba como un reconocimiento al respaldo que el oeste de Texas le dio al partido durante años.

La recta final

La profesora de Ciencias Políticas de la Universidad de Houston, Nancy Sims, explicó a Houston Public Media que la presencia de las principales figuras republicanas refleja la magnitud de la disputa. Según la especialista, el partido despliega todos sus recursos para intentar conservar el escaño del Senado.

El respaldo no se limita al presidente: el vicepresidente JD Vance tiene previsto visitar Weatherford el jueves para apoyar a los candidatos republicanos, en la última semana antes de que los texanos vayan a las urnas.

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