El gesto que repite cada vez que gana una medalla: lo que hay detrás del ritual de Facundo Nieva Biza
Volvió de la competencia continental con una medalla y, como siempre, la colgó en la puerta de la heladera. Pero esta vez el gesto tuvo un costado que pocos conocían: a quién se la dedicó y por qué.
El patinador catamarqueño Facundo Nieva Biza volvió a su casa después de una exigente competencia continental en la que se midió con los mejores de la disciplina y compartió podio con el múltiple campeón mundial colombiano Brayan Carreño. Al llegar, hizo lo de siempre: colgó la medalla en la puerta de la heladera.
Para él, ese gesto va mucho más allá de mostrar un trofeo. Cada presea que cuelga en la heladera convierte al electrodoméstico en una especie de álbum vivo donde se acumulan los logros conseguidos a fuerza de esfuerzo y perseverancia. El centro de su casa funciona como un recordatorio diario de todo lo que costó llegar hasta ahí.
Una dedicatoria que lo dice todo
Pero esta conquista tuvo un costado profundamente emotivo. A través de sus redes sociales, el atleta contó el trasfondo de esfuerzo y distancia que marcó su paso por el certamen santafesino y dedicó el logro de manera exclusiva a sus padres.
“Una medalla y unos juegos completamente dedicados a mi familia. A pesar de todo lo que están pasando, y aun sin poder contar con su abrazo a la salida de cada coreografía, sé que estuvieron apoyándome desde lejos y que siempre quieren lo mejor para mí”, expresó.
Así, el subcampeón suramericano mostró el lado humano del alto rendimiento: transformó su ritual de siempre en un homenaje al sostén cotidiano y a la lucha diaria de sus padres, pilares fundamentales en su carrera deportiva.
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