El gigante asiático da un golpe al mercado global: la demanda de lácteos se desploma y cambia las reglas del juego
Las importaciones lácteas de China se derrumban hasta un 16,5% en litros de leche equivalente, marcando un giro histórico. ¿Qué significa este freno del gigante asiático para los exportadores mundiales y cómo está respondiendo la industria local ante el nuevo escenario?
El panorama para los exportadores de lácteos se complica. China, el principal motor de compras mundiales, frenó drásticamente sus importaciones en el arranque de 2026, marcando un cambio de tendencia que obliga a replantear estrategias. Los datos oficiales revelan caídas de dos dígitos, mientras el país avanza hacia una mayor autosuficiencia.
Según el Observatorio de la Cadena Láctea Argentina (OCLA), las importaciones chinas de productos lácteos cayeron un 14,2% en volumen durante febrero. En el acumulado del primer bimestre del año, la baja fue del 10%.
La medición más cruda llega al calcular en litros de leche equivalente. En ese rubro, el retroceso alcanza el 16,5%, tanto en la comparación mensual como en lo que va del año. Este ajuste en cantidades no logra ser compensado por la evolución de los precios internacionales.
¿Cómo se sostiene el valor en dólares?
En términos de valor, la baja es más moderada. Las importaciones en dólares descendieron 7,5% en febrero y 1,8% en el primer bimestre. Esto se explica por un incremento del 9,2% en el precio promedio por tonelada, que pasó de US$ 4223 a US$ 4610.
El mercado muestra, entonces, un comportamiento particular: reduce su demanda en volumen, pero continúa operando con precios relativamente firmes. El valor por litro equivalente importado se ubicó en US$ 1,07, con un aumento del 17,6%.
Esta brecha de precios frente a los valores de exportación de países como Argentina refleja tanto la composición de los productos importados como la dinámica propia del mercado asiático. A nivel de productos, el comportamiento es dispar: mientras algunos segmentos como los quesos muestran incrementos, otros más relevantes como la leche en polvo o los sueros presentan caídas.
Un cambio estructural que viene de lejos
El freno actual no es un fenómeno aislado. Responde a una combinación de factores estructurales y coyunturales. Tras el pico de compras de 2021, cuando China llegó a representar cerca del 25% del comercio mundial, la demanda comenzó a retraerse de manera sostenida.
Cayó 17,1% en 2022, 20,5% en 2023 y continuó en descenso en 2024 y 2025, con una leve recuperación parcial en este último año. Entre las causas iniciales estuvieron los altos stocks, las restricciones logísticas por la pandemia y el impacto de la guerra en Ucrania.
Sin embargo, hoy el factor determinante es el crecimiento de la producción local. De acuerdo con el informe de Rabobank, la autosuficiencia del país alcanzó el 85% en 2025, uno de los niveles más altos de la última década.
A pesar de una caída del 4,5% en el rodeo lechero —que se ubicó en 5,91 millones de cabezas—, la producción logró crecer 0,3% y alcanzó las 40,9 millones de toneladas. Esto fue impulsado por mejoras en la productividad y una mayor concentración en establecimientos de gran escala.
Consumo débil y un futuro más competitivo
Del lado de la demanda, el consumo también muestra señales de debilidad. En 2025 cayó 2% en términos de leche equivalente y para 2026 se proyecta una nueva baja del 0,5%, afectada por una menor confianza del consumidor.
El segmento minorista continúa en retroceso, aunque parte de esa caída es compensada por el crecimiento del canal gastronómico. Las cadenas de café, té y comida rápida impulsan nuevas formas de consumo, con mayor utilización de ingredientes lácteos en bebidas y productos elaborados.
En perspectiva, las proyecciones indican que las importaciones crecerán apenas 1% en 2026, limitadas por la mayor producción interna. Al mismo tiempo, se espera un aumento de las exportaciones del propio país asiático, lo que refuerza su transformación dentro del mercado global.
Así, el principal motor de la demanda mundial comienza a mostrar un perfil más moderado. Su menor dinamismo, combinado con una oferta internacional en expansión, redefine el equilibrio del mercado y obliga a los países exportadores a diversificar destinos en un escenario más competitivo.
Mientras tanto, en Argentina: un movimiento estratégico
En el plano local, el contexto desafiante impulsa movimientos corporativos. Arcor y Danone concretaron la adquisición del 100% de Mastellone Hermanos, la compañía detrás de La Serenísima.
La operación, canalizada a través de Bagley Latinoamérica, consolida un esquema de control conjunto. Se quedaron con el 51% que aún permanecía en manos de la familia fundadora y el fondo Dallpoint.
La estrategia apunta a fortalecer la escala y mejorar la eficiencia operativa en un negocio de altos volúmenes y márgenes ajustados. Como parte del nuevo esquema, la compañía designó como CEO a Gonzalo Gebara, con trayectoria en retail y consumo masivo.
Su gestión estará enfocada en reactivar la demanda, optimizar procesos y encontrar un equilibrio entre volumen y rentabilidad. La integración buscará articular bajo una misma estructura a Mastellone, las operaciones locales de Danone y la logística de La Serenísima para generar sinergias.
Este acuerdo refleja una tendencia creciente hacia la concentración en la industria, donde los grandes jugadores avanzan en escala e integración para sostener la competitividad en un entorno cada vez más complejo, tanto a nivel local como global.