El gigante lácteo que nació en un pueblo y ahora compra marcas argentinas: ¿cuál es su plan?
¿Qué hay detrás de la compra de una icónica marca de dulce de leche por parte de un holding mexicano? La operación que reconfigura la industria láctea local y sus planes de expansión.
El mapa de la industria láctea argentina sufrió una sacudida histórica: el holding mexicano MIYM desembarcó con todo y se quedó con una de las marcas más tradicionales del dulce de leche. La operación, que incluye dos lácteas más, marca un antes y un después en el sector.
Mexicana de Industrias y Marcas (MIYM) concretó la compra del 100% de Establecimientos San Ignacio S.A., la principal exportadora de dulce de leche del país. La firma, con sede en Santa Fe, despacha sus productos a más de 20 países desde 1978, cuando comenzó a venderle a Alemania.
Hoy, sus mercados más fuertes en la región son Chile, Brasil, Uruguay, Paraguay, Bolivia, Perú y Colombia. Pero la marca también llegó a Estados Unidos, Canadá, Israel, Japón, Nueva Zelanda, Vietnam y gran parte de Europa, con España, Italia, Francia, Portugal y el Reino Unido a la cabeza. Incluso, en un hito reciente, logró abrir el exigente mercado de la India.
¿Qué compró exactamente el grupo mexicano?
La operación, oficializada el 20 de agosto, se suma a la absorción de Lácteos Aurora y Lácteos Karina, que había cerrado a mediados de mayo. Así, el holding mexicano pasa a controlar tres empresas lácteas argentinas.
- San Ignacio: planta principal de dulce de leche en Sauce Viejo y una de quesos en Hipatía (Santa Fe), con más de 100 empleados directos.
- Lácteos Aurora: ubicada en 9 de Julio (Buenos Aires), con unos 80 trabajadores.
- Lácteos Karina: radicada en San Gregorio (Santa Fe), emplea a unas 100 personas en la elaboración de masa para quesos.
En total, el grupo mexicano pasa a coordinar el empleo de casi 300 familias en las economías regionales pampeanas. Fuentes del sector estiman que el plan de inversión global ronda los US$40 millones.
¿Cuál es la estrategia del gigante mexicano?
MIYM busca crear un puente directo entre la cuenca lechera local y las góndolas de México, Estados Unidos y Centroamérica. Al integrar la tradición de San Ignacio con su propia capacidad, pretenden masificar la producción aprovechando los ciclos productivos inversos entre ambos hemisferios.
Detrás de este gigante hay una historia que nació en 2007 en Puebla, México. MIYM arrancó con una modesta planta en Tlaxcala, basando su crecimiento en el desarrollo de marcas propias (como Delité y Tivoli) y el servicio de envasado para multinacionales. Con tecnología UHT, la empresa escaló hasta procesar cerca de 600 millones de litros de leche anuales.
Casi dos décadas después, la corporación liderada por Teodoro Espejo Barradas cruza las fronteras para transformarse en un jugador multinacional desde el corazón de la pampa argentina.