El gimnasio que rescata jóvenes de la calle: la historia detrás del Team Chumbita
¿Sabías que un gimnasio de barrio puede cambiar destinos? Conocé la historia del Team Chumbita y cómo el boxeo se convierte en una segunda oportunidad para jóvenes en riesgo.
En Catamarca, un gimnasio de barrio se convirtió en un refugio para quienes más lo necesitan. El Team Chumbita no solo enseña boxeo: transforma vidas y ofrece una segunda oportunidad a jóvenes en situación de vulnerabilidad.
Detrás de cada golpe al saco, hay una historia de superación. Juan Chumbita, el alma del proyecto, junto a su familia, abre las puertas de su gimnasio a chicos y chicas de todas las edades, pero con especial atención a aquellos que atraviesan problemas de adicciones, vivieron en la calle o necesitan alejarse de un entorno complicado.
Más que un deporte: contención y valores
La propuesta va mucho más allá de la técnica boxística. El equipo busca inculcar disciplina, compañerismo y herramientas para la vida diaria. El objetivo, según Natalia, hija de Juan e integrante del equipo, es claro: “sacar chicos de la calle”. Para ella, quienes luchan contra las adicciones también son “campeones de la vida”.
El gimnasio se convierte en un espacio donde nadie es juzgado por su pasado. Leonardo, conocido como “Pipi”, es un ejemplo de ello. Él recuerda: “Me encontraba con desafíos, una vida mala, fea, en la calle y el profe puso los ojos en mí. Me dio la fe y la esperanza que muchos no me daban”. Hoy, Pipi encuentra fuerzas en su hija para seguir adelante.
Cristian, otro integrante, había dejado el boxeo por distintas circunstancias. Hace unos meses volvió y encontró en el Team Chumbita un lugar donde recuperó el vínculo con el deporte. “Encontré amor, paciencia y armonía. El profe es muy atento con todos y nos brinda su tiempo”, relata. Y destaca algo fundamental: “Nadie juzga por nada. Realmente somos todos compañeros, nos ayudamos y el que quiera entrenar, que le dé para adelante”.
Cinco horas diarias de dedicación
Juan Chumbita dedica alrededor de cinco horas cada tarde a entrenar y acompañar a los jóvenes. Reconoce que la tarea es difícil: “El chico quiere colgar los guantes, como quien dice, y el objetivo es seguir conteniéndolos para que logren un propósito”. Su meta no es formar campeones profesionales, sino que cada uno pueda acomodar su vida.
Muchos se fueron sin competir, pero eso no es un fracaso. “Muchos se fueron sin competir, pero fueron campeones de la vida, formaron su familia y hoy están bien”, cuenta Juan. Su compromiso es personal: uno de sus hijos fue boxeador y atravesó problemas de adicciones, y hoy lo acompaña en ese proceso. “Sabemos que sí se puede”, afirma.
El deporte como herramienta de cambio
El Team Chumbita también organiza meriendas, cortes de pelo y encuentros familiares para fortalecer los lazos. Juan cree firmemente que “todos los gimnasios y deportes hoy por hoy salvan vidas”. Y resume su sentir: “Son cinco horas todas las tardes en las que soy feliz. Sin esto no sería nada. Disfruto de estar con ellos, compartir y enseñarles”.
La verdadera victoria no siempre ocurre sobre el ring, sino cuando alguien logra dejar atrás una situación difícil, recupera su autoestima o encuentra un motivo para seguir. En el Team Chumbita, cada joven que cambia su historia se convierte en un campeón.
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