El giro de Passalacqua que devolvió a Misiones una normalidad impensada
¿Qué medidas concretas tomó el gobernador para desarmar el esquema de poder que durante dos décadas concentró todas las decisiones?
En apenas unas semanas desde la ruptura con el viejo esquema de poder, Hugo Passalacqua tomó decisiones que empiezan a modificar prácticas políticas, económicas e institucionales arraigadas durante años. Hay mucho por hacer y seguramente mucho por corregir, pero en medio de la escasez de recursos y las dificultades que impone el escenario nacional, sería un error no poner en valor los cambios que el gobernador logró instalar.
Lo que hoy empieza a sentirse como normal, hace solo tres meses atrás parecía inalcanzable para gran parte de la sociedad y de la dirigencia política. Y aunque la ansiedad por candidaturas y resultados contundentes inmediatos pueda nublar la mirada, hay algo esencial que Misiones está recuperando: la posibilidad de discutir, producir, debatir y gobernar con mayor libertad.
Hay transformaciones que se anuncian con grandes discursos y otras que se perciben cuando cosas que parecían imposibles vuelven a resultar normales. Eso está ocurriendo en la provincia.
Las primeras medidas
Desde que la ruptura con Carlos Rovira terminó con un esquema de férrea conducción política que durante más de dos décadas concentró la totalidad de las decisiones provinciales, Passalacqua comenzó a tomar medidas que, observadas en conjunto, revelan algo más profundo que una reorganización del poder: una cultura de normalidad cívica que nunca debería haberse perdido.
En materia tributaria, suspendió la llamada “aduana paralela” para las empresas; eliminó el cobro anticipado de Ingresos Brutos para las pymes; y quitó retenciones sobre transferencias bancarias y billeteras virtuales hasta determinados montos.
“Son decisiones concretas destinadas a aliviar costos y liberar la energía creativa de quienes producen, comercian y emprenden”, dicen cerca del Gobernador.
También comenzó una revisión del gasto y de contrataciones cuestionadas, como el servicio de telemedicina de Alegramed, y suspendió las compras a Agro Sustentable, mientras se busca reemplazar esas prestaciones por desarrollos provinciales de menor costo.
Además, dispuso una reducción escalonada de cinco puntos en los aportes previsionales personales de trabajadores de empresas estatales, una medida que impactará directamente en sus ingresos.
El gabinete y la Legislatura
Implementó cambios en el gabinete provincial con una definición política relevante: ahora los funcionarios del Ejecutivo responden al gobernador. Parece una obviedad, e institucionalmente siempre debió ser así, pero políticamente el Círculo Rojo de la provincia sabe que esa situación hace varios años no ocurría.
La ola de cambios también llegó a la Cámara de Representantes, donde ya no existe la mayoría automática y la obediencia silenciosa que hacía que buena parte de las decisiones llegaran resueltas antes de comenzar una sesión. Ahora los legisladores discuten, se negocia, aparecen diferencias y se revisan leyes.
Hasta se presentó un proyecto inimaginable meses atrás, para derogar la prohibición del glifosato, una norma impuesta desde el absolutismo, severamente cuestionada por los sectores productivos por su imposible aplicación actual y los absurdos costos que podía generar.
Los nuevos tiempos también sacaron a la luz una práctica institucionalmente inadmisible que durante años circuló como secreto a voces: varios diputados reconocieron haber firmado renuncias anticipadas a sus bancas, que dejaban sus mandatos a merced ajena. Ya lo subsanaron firmando una nulidad de aquellas renuncias que los tenían cautivos.
El desafío de fondo
En el Congreso nacional también apareció otra lógica. Los representantes misioneros del oficialista “Movimiento por lo que Viene” comenzaron a construir una agenda federal en sintonía con el Gobernador, con capacidad de negociar proyecto por proyecto. La reducción del IVA para la fécula y derivados de la mandioca consiguió media sanción en Diputados con esa nueva dinámica de pelear políticas públicas y no solamente magros y efímeros ATN.
Nada de esto significa que Misiones haya resuelto sus problemas, ni que todas las decisiones de Passalacqua sean acertadas. Significa algo anterior y quizá más importante: volvió a ser posible discutirlas.
Pero la apertura también liberó ambiciones, y muchos dirigentes que reclamaron durante años un cambio en el modelo de gestión, ahora parecen pretender que Passalacqua produzca en pocas semanas una transformación completa del modelo económico, resuelva problemas acumulados durante décadas, aguante la tremenda escasez nacional y, al mismo tiempo, empiece a ordenar candidaturas para las próximas elecciones.
En ese sentido, conviene no equivocarse con los tiempos posibles. El gobernador está intentando administrar una transición política mientras gobierna una provincia afectada por la caída de recursos nacionales, la retracción económica y las enormes dificultades que enfrentan sus sectores productivos. No hay abundancia para financiar la transformación: hay que cambiar mientras se gobierna y gobernar mientras faltan recursos.
Por eso la dirigencia también debería hacer su aporte: bajar la ansiedad electoral y elevar la calidad de la discusión. Exigir más es saludable, pero sobre exigir por conveniencia política o apuros electorales puede terminar debilitando aquello que recién comienza a construirse.
El múltiple desafío de Passalacqua está en lograr que la dirigencia entienda que no busca sustituir una concentración de poder por otra. Su oportunidad histórica es mucho mayor: conseguir que esta apertura se convierta en una nueva cultura institucional. Que un productor pueda cuestionar una política sin temor. Que un diputado pueda votar diferente. Que un empresario pueda discutir impuestos. Que un funcionario responda al gobernador elegido por los misioneros. Que las leyes puedan revisarse. Que disentir no convierta automáticamente a nadie en enemigo.
En definitiva, que nadie vuelva a apropiarse de la política, del Estado ni de la verdad. Puede parecer poco frente a quienes ya están pensando en 2027 y quieren rápidamente dar vuelta la página. Pero después de tantos años, recuperar la normalidad en Misiones es muchísimo.