El gobernador que junta aliados, desafía a CFK y construye un peronismo alternativo
Mientras el PJ se desangra entre Cristina y Kicillof, un gobernador del norte teje alianzas, desafía a la conducción nacional y se convierte en la pieza clave de un armado que podría cambiar el mapa opositor.
En medio de la interna del PJ entre Cristina Fernández de Kirchner y Axel Kicillof, Gustavo Sáenz emerge como un tercer actor que busca consolidar un peronismo federal, dialoguista y pragmático, alejado de las grandes identidades nacionales y con una estrategia de alianzas que incomoda a todos los bandos.
El gobernador de Salta apuesta a una vía alternativa dentro del peronismo, trabajando por un esquema donde las provincias negocien directamente con la Casa Rosada sin someterse a la conducción partidaria nacional, a la que cuestiona de modo sistemático.
¿Quién es Gustavo Sáenz y cómo construyó su poder?
Sáenz militó durante años en el justicialismo salteño, fue concejal y senador provincial bajo ese sello. Tras la derrota electoral de 2013, rompió con la estructura tradicional, armó Identidad Salteña (PAIS) y comenzó a construir un espacio provincial transversal donde convivieron peronistas, radicales, romeristas y sectores conservadores.
Hoy, el saencismo se sostiene en un modelo que intenta escapar de las grandes identidades nacionales para refugiarse en una lógica provincialista. “Cuando a mí me preguntan ¿usted es kirchnerista, usted es libertario, usted es macrista? No, yo soy salteño hasta los bujes”, suele decir en actos públicos.
La pelea por las intervenciones del PJ en Salta y Jujuy
El Congreso del PJ que se realizará en la sede porteña de la calle Matheu tenía previsto ratificar la prórroga de las intervenciones del PJ de Salta y Jujuy. Sin embargo, ambos procesos terminaron judicializados.
En Jujuy, el juez federal Esteban Eduardo Hansen desplazó a la intervención encabezada por Aníbal Fernández y Gustavo Menéndez para colocar al frente a sectores cercanos al armado de Sáenz. En Salta, la jueza María Servini dispuso la intervención judicial del PJ local y designó como interventor a José Luis Napoleón Gambetta, un dirigente con vínculos históricos con el saencismo.
“Creo que es fundamental que, de una vez por todas, los afiliados puedan elegir en un proceso electoral como corresponde a su candidato. Y que una vez que sean elegidos, no venga alguien a nivel nacional que ni conoce la provincia a decir ‘intervengo este partido’”, sostuvo Sáenz en abierto cuestionamiento a CFK.
El peronismo de los gobernadores
La discusión interna del PJ aceleró una articulación política en el norte argentino. Gobernadores como Osvaldo Jaldo, Raúl Jalil y el propio Sáenz comparten la lógica de tomar distancia de La Cámpora, preservar autonomía territorial y sostener canales de negociación abiertos con el gobierno de Milei.
En ese esquema, Carolina Moisés también aparece como una pieza importante. Su articulación en la designación de Flavia Royón dentro de la Comisión Bicameral de Trámite Legislativo fue leída como parte de esa ingeniería federal.
En Buenos Aires ya le pusieron nombre a ese fenómeno: el peronismo de los gobernadores, y dentro de ese espacio Sáenz aparece como uno de los dirigentes más activos.
La relación con Javier Milei
Los legisladores alineados con Sáenz acompañaron sistemáticamente las principales leyes impulsadas por el oficialismo nacional, incluida la Ley Bases. El gobernador evita confrontar con Milei incluso en los peores momentos del ajuste y defiende públicamente la necesidad de “dar gobernabilidad”.
Ese posicionamiento le permitió conservar diálogo político con la Casa Rosada, pero también abrió tensiones dentro del peronismo. Desde el kirchnerismo dejaron de considerar al saencismo parte del campo nacional y popular. El abogado Gregorio Dalbón sostuvo que Sáenz no actúa bajo las banderas históricas del PJ sino en función de “su propia supervivencia política”.
En el entorno del gobernador responden que el peronismo debe volver a una identidad “de centro”, más federal y menos subordinada a la conducción metropolitana.
El equilibrista del norte
La figura de Sáenz incomoda porque se mueve en todas las fronteras al mismo tiempo. Para la Casa Rosada es un aliado útil. Para parte del peronismo es un gobernador que ayudó a sostener el programa legislativo de Milei. Para sectores dialoguistas aparece como un posible articulador de un nuevo armado federal. Y para el kirchnerismo representa una amenaza sobre el control territorial del PJ en el norte argentino.
Esa lógica de “poner un huevo en cada canasta” fue su principal fortaleza, pero el nuevo escenario nacional empieza a achicar el margen de ambigüedad. Milei necesita gobernadores más alineados, el peronismo necesita redefinir liderazgos y la pelea interna entre Cristina y Kicillof ordena posicionamientos. Mientras tanto, Sáenz intenta construir otro lugar: un peronismo provincialista, negociador y menos ideológico.