El Gobierno autoriza un cambio clave en los combustibles para frenar una escalada que ya preocupa
El Gobierno autorizó un cambio técnico que pocos vieron venir para las naftas y el gasoil. ¿Logrará esta maniobra frenar la escalada de precios que ya supera el 20% y amenaza con disparar todo a la par? Los detalles de una medida desesperada.
En medio de una suba que ya supera el 20% en los surtidores, el Gobierno nacional tomó una medida inédita para intentar contener los precios. La resolución, publicada este viernes, permite a las petroleras aumentar significativamente el corte de naftas y gasoil con biocombustibles. Esta decisión busca aliviar la presión sobre los costos de producción, en un contexto donde el barril de petróleo supera los US$100 y la guerra en Medio Oriente amenaza con disparar aún más la inflación.
La medida se formalizó a través de la Resolución 79/2026 de la Secretaría de Energía, publicada en el Boletín Oficial. El cambio técnico habilita, de manera voluntaria para las empresas, incorporar hasta un 15% de bioetanol y hasta un 20% de biodiesel en las mezclas, siempre que se respeten los parámetros de calidad vigentes.
La justificación oficial apunta directamente a la coyuntura internacional. Según explicaron desde Energía, el ajuste era necesario porque el contenido de oxígeno de las naftas está vinculado al porcentaje de bioetanol. “Para habilitar mezclas superiores de bioetanol sin afectar las especificaciones de calidad, resultaba necesario actualizar ese parámetro”, fundamentaron.
¿Una estrategia para bajar los costos?
La lógica del Gobierno de Javier Milei es clara: con el crudo internacional en niveles críticos, el bioetanol y el biodiesel representan una alternativa local que puede contribuir a reducir el costo final de producción de los combustibles. El objetivo último es moderar el inevitable traslado de estos aumentos al precio que paga el consumidor en las estaciones de servicio.
Con esta acción, Argentina se suma a una lista de países que ya implementaron medidas de emergencia para paliar el impacto de la crisis energética global. China, Italia, Japón y Brasil están entre las naciones que han optado por estrategias diversas, que van desde restricciones a la exportación de petróleo y sus derivados, hasta rebajas de impuestos y subsidios directos.
El impacto concreto en los surtidores porteños
La urgencia de la medida queda en evidencia al observar los números. Desde que se desató el conflicto en Medio Oriente el 28 de febrero, los combustibles acumulan incrementos superiores al 20%. En la Ciudad de Buenos Aires, el litro de nafta súper saltó de $1609 a $1966, lo que representa un aumento del 22,18%.
La nafta premium, por su parte, pasó de $1845 a $2162, con una suba del 17,18%. En el caso del gasoil, la situación es similar: el común trepó de $1658 a $2025 (22,13%), mientras que el premium ahora se vende a $2225, marcando un incremento del 19,55%.
Esta escalada en los combustibles ya comenzó a tener un efecto dominó en la economía. Supermercados y mayoristas han empezado a recibir listas de precios con ajustes de entre el 2% y el 9%, aumentos que se reflejarán en las góndolas en las próximas semanas y que añaden más presión a los índices inflacionarios de marzo y abril.
La decisión de flexibilizar el corte con biocombustibles se presenta así como un intento por desacoplar, al menos en parte, el precio local del combustible de la volatilidad extrema del mercado internacional del petróleo. El éxito de esta estrategia dependerá de cuánto logre amortiguar la próxima ola de aumentos que ya se anuncia.