El Gobierno busca desactivar la bomba con Villarruel y enfocarse en el Senado
El Gobierno busca bajarle el tono al conflicto con Villarruel, pero la interna sigue latente. ¿Qué pasará con las reformas en el Senado?
El malestar en Balcarce 50 es evidente, pero la estrategia es clara: no profundizar el choque con Victoria Villarruel. Mientras el jefe de Gabinete, Diego Santilli, sugirió que la vicepresidenta "dé un paso al costado", en la Casa Rosada aseguran que fue solo una respuesta a sus críticas contra Javier Milei y que no habrá consecuencias institucionales.
En el oficialismo insisten en que la discusión no altera el diagnóstico que ya tenían sobre Villarruel. La consideran una potencial competidora en las próximas elecciones, con un armado propio y un perfil nacionalista y conservador. "Que arme su proyecto en otro lado", expresan en Nación, aunque admiten que no creen que vaya a renunciar.
¿Qué hay detrás del pedido de Santilli?
En el entorno del jefe de Gabinete aclaran que su planteo no fue parte de una estrategia coordinada para forzar la salida de Villarruel, sino una posición personal. "No está en el ADN de Diego Santilli llegar con alguien y querer tumbarlo desde adentro. Respondió lo que cree", dicen cerca del ministro coordinador.
Desde Balcarce 50 remarcan que no habrá movimientos formales contra la vicepresidenta. "Le preguntaron y respondió. No hay más vuelta", sostienen, buscando evitar que la respuesta de Santilli sea leída como el inicio de una ofensiva para desplazarla.
Una interna que viene de antes
Las diferencias entre Milei y Villarruel no son nuevas. En la Casa Rosada recuerdan que comenzaron incluso antes de asumir, con el cierre de listas de 2023, y se profundizaron cuando el Presidente decidió no darle a Villarruel el control de los ministerios de Defensa y Seguridad, que fueron a parar a Luis Petri y Patricia Bullrich tras un acuerdo político.
Desde entonces, la vicepresidenta fue construyendo un perfil cada vez más autónomo, con diferencias en proyectos legislativos, cuestionamientos públicos al Presidente y cruces con dirigentes libertarios. A pesar de todo, el Ejecutivo busca preservar un canal de funcionamiento institucional con la titular del Senado.
El Senado, el foco prioritario
En Nación reconocen que necesitan evitar un nuevo foco de conflicto en la Cámara alta mientras intentan reactivar la agenda legislativa del segundo semestre. El oficialismo proyecta sesiones todos los jueves a partir de la próxima semana y quiere avanzar con el paquete de propiedad privada, Hojarasca, los cambios a la Ley de Salud Mental, la reforma del Etiquetado Frontal y otras iniciativas clave.
La relación con Patricia Bullrich también forma parte de ese equilibrio. Después de semanas de fuertes cruces por la ley de propiedad privada, la jefa del bloque libertario volvió a reunirse con Villarruel para descomprimir la tensión y mantener abierto el diálogo de cara a las próximas sesiones.
En la Casa Rosada destacan ese movimiento como una señal de que, más allá de las diferencias, existe margen para sostener la coordinación parlamentaria. El objetivo es evitar que las disputas personales interfieran en la negociación con bloques dialoguistas y gobernadores. El oficialismo admite que el Senado seguirá siendo el frente legislativo más complejo.
Allí pretenden destrabar proyectos sensibles y avanzar con pliegos judiciales estratégicos para la segunda mitad del mandato. En el Gobierno sostienen que la discusión con Villarruel no altera esa hoja de ruta. La lectura interna es que la vicepresidenta continuará diferenciándose del Presidente, y que esa estrategia responde a un proyecto político propio más que a una disputa coyuntural.
