El gobierno de Milei enfrenta su peor momento social: el malhumor perfora todos los récords
La reforma laboral no alcanzó: un índice exclusivo revela que el malhumor social bajo el gobierno de Milei acaba de perforar todos los pisos históricos. ¿Qué descubrió el estudio sobre el desempleo y el “temor al pasado” que aún sostiene al oficialismo?
La paciencia de los argentinos se agota. A pesar de los triunfos en el Congreso, como la sanción de la reforma laboral, el clima social bajo la administración de Javier Milei se deterioró a niveles nunca vistos, según un revelador índice que mide el estado de ánimo del país.
El último Índice de Irascibilidad Social (IDI), elaborado por la consultora Casa3 y difundido en exclusiva por la revista digital Seúl, muestra que el humor social cayó en febrero por tercer mes consecutivo. La cifra se ubicó en 14 puntos negativos, una caída de seis puntos respecto a enero y que perfora el piso histórico de -13 puntos registrado en septiembre de 2024 y 2025.
Este fenómeno no es casual. El informe advierte que responde a una intensificación de los “puntos de dolor” preexistentes, que han ido erosionando la paciencia social de manera sostenida. Lo que en noviembre del año pasado era una expectativa moderada, hoy se transformó en un desgaste evidente, con el índice ubicándose 11 puntos por debajo de su marca de fines de 2025.
¿Qué está en el corazón del malestar?
El núcleo del problema, como en mediciones anteriores, sigue siendo la situación económica y el deterioro del poder adquisitivo de los hogares. Sin embargo, la encuesta de febrero arrojó un dato alarmante: la irrupción de la dimensión laboral.
El desempleo alcanzó el nivel más alto de menciones espontáneas en toda la serie histórica del estudio. A este panorama ya complejo se suma un cambio cualitativo en la percepción ciudadana, con un marcado deterioro en la esperanza sobre el futuro del país y en las expectativas económicas personales y colectivas.
Entre los argentinos ha vuelto a instalarse la percepción de que “lo peor no necesariamente quedó atrás, sino que aún podría estar por venir”. Los logros macroeconómicos que el Gobierno da por alcanzados parecen no ser suficientes para una ciudadanía que empieza a demandar mejoras concretas en su realidad diaria.
Un apoyo que se sostiene en el miedo
A pesar del escenario adverso, la gestión libertaria conserva un activo: un núcleo duro de apoyo compuesto principalmente por jóvenes, hombres y sectores de niveles socioeconómicos más altos, donde la conformidad aún supera a la irascibilidad.
El análisis sugiere que una parte importante del respaldo se sostiene más en el “temor al pasado” –identificado como el riesgo de un retorno del kirchnerismo– que en un entusiasmo genuino con el presente económico. Este factor opera como elemento de cohesión para un tercio de la base electoral oficialista.
Las advertencias críticas para la Casa Rosada
El informe plantea dos alertas fundamentales para el Gobierno. La primera es la falta de mejoras palpables en el día a día de los ciudadanos. La segunda es el riesgo de que el estilo de confrontación del presidente Milei termine por molestar a los adherentes no fanáticos, quienes ya muestran signos inequívocos de exasperación ante la falta de una recompensa por el esfuerzo realizado en estos primeros dos años.
El IDI, que mide el estado de ánimo y el nivel de crispación social en una escala de -100 a +100, indica con sus 14 puntos negativos que la sociedad está transitando de un estado de “espera” a uno de “ansiedad”. La luz de alerta está encendida y el desafío para el oficialismo es monumental.