El gobierno de Milei pierde la agenda: la tormenta perfecta que nadie vio venir
Mientras la economía muestra datos contradictorios, el gobierno enfrenta su peor enemigo: una agenda pública secuestrada por escándalos de corrupción. ¿Cómo intenta Milei recuperar el control en medio de esta tormenta perfecta que amenaza su promesa de regeneración moral?
El gobierno nacional enfrenta una crisis de control que va más allá de los números económicos. Mientras intenta manejar variables clave, ha perdido el dominio de la conversación pública, ahora copada por escándalos de corrupción y una agenda que se le escapa de las manos en un momento crítico.
El análisis apunta a que gobernar implica controlar el dólar, la inflación, la calle y, algo fundamental, la agenda. “El gobierno no está controlando la agenda”, se advierte. La inflación, aunque no en niveles dramáticos, muestra un semáforo amarillo tras venir de un 2,9%, sin indicios claros de una próxima baja.
¿Qué significa perder la agenda?
Lo más grave para la administración, tras aprobar reformas estructurales en el Congreso, es haber perdido la conversación pública. “Se está hablando de Libra y se está hablando de Adorni”, señala el análisis, un inconveniente tremendo mientras el gobierno sostiene que no puede hacer nada. A esto se suma el “celular explosivo y venenoso de Novelli”, un elemento impredecible.
El caso Adorni y la vara suiza
La situación del jefe de Gabinete, Manuel Adorni, es especialmente delicada. Adorni construyó su figura política como vocero apelando a una pretendida superioridad moral con frases emblemáticas: “No somos lo mismo”, “Ese país quedó atrás. Esta es una nueva era” y “El que las hace las paga. No hay corrupción que quede impune en la Argentina”.
“Él se puso solito la vara suiza”, se afirma. Cuando alguien se sube a esa vara y se cae, el golpe es más fuerte. Aunque la escala del presunto hecho –un viaje a Punta del Este vinculado a contratos con Canal 7– es menor comparado con grandes escándalos del pasado, no es una pavada. Se describe como un sistema de “pesca con devolución”, donde un favor regresa en forma de beneficios.
El público que votó este proyecto de “regeneración moral” está preocupado por la pérdida de autoridad. La dimensión moral del gobierno está seriamente cuestionada. ¿Sobrevive Adorni? Probablemente sí, porque “no sobra personal” y es un elenco reducido. Este gobierno tiene “tres talles más de desconfianza que los gobiernos promedio”, lo que dificulta los reemplazos.
El escándalo Libra: ¿la bomba de tiempo?
Detrás del caso Adorni está el escándalo Libra, considerado aún más grave. Hay un proceso con el fiscal Taiano y, aunque se objeta el procedimiento, “nadie niega ya que el celular de Novelli dice lo que dice”. La corrupción por sí sola no explota, pero cuando se combina con un problema económico, la mezcla puede ser explosiva. El gobierno no puede darse el lujo de tener estos “lunares” de presunta corrupción.
La economía: un panorama con dos caras
El ministro de Economía, Luis “Toto” Caputo, tuiteó datos positivos: el PBI creció 4,4%, con una suba del 16% en inversión, 7,9% en consumo privado y 7,6% en exportaciones. “Todo lo que dice Caputo es real”, pero es solo una parte. La otra cara muestra que la desocupación creció al 7,5%, casi un punto más que la última medición, reflejando un crecimiento que no siempre genera empleo.
Según mediciones de la Universidad Di Tella, las preocupaciones sociales están mutando. Al inicio del gobierno, el principal problema era la inflación desmadrada. Ahora, el 37% se queja de bajos salarios, el 36% de falta de trabajo y un 33% de corrupción. La inflación ocupa el cuarto lugar, con un 20%. La gente ahora teme: “che, no me alcanza la guita” y “tengo miedo de perder el empleo”.
La jugada para recuperar la agenda
En este contexto, el gobierno busca recuperar el centimetraje. La estrategia pasa por el acto del 24 de marzo, por los 50 años del golpe militar, con una gran concentración en Plaza de Mayo. El kirchnerismo recuperará allí su espíritu, mientras el gobierno publicará un video que cuestiona la narrativa histórica kirchnerista, reivindicando lo ocurrido en los 70 y el rol de las Fuerzas Armadas. El objetivo es claro: “Va a tratar de generar algo de polémica” y recuperar la agenda. Queda la incógnita sobre medidas como una posible relocalización de la Subsecretaría de Derechos Humanos desde la ESMA.
El activo oculto: el cráter del peronismo
A pesar de los lunares, el gobierno de Javier Milei tiene un activo histórico. Es el primer gobierno que usufructúa un “cráter” económico dejado por el peronismo, a diferencia de administraciones radicales o de Mauricio Macri, que enfrentaron contextos menos devastados. El final del gobierno de Alberto Fernández, con Sergio Massa como ministro plenipotenciario, sintetizó catástrofes morales, sanitarias y económicas, llegando al borde de la hiperinflación.
Sobre ese cráter, Milei tiene margen para actuar. “El superávit de Milei es el déficit del peronismo. Por ahora”, se concluye. La cancha todavía está para el Presidente, pero la ventana de oportunidad no es eterna. La combinación de sospechas de corrupción, una economía con luces y sombras y una agenda pública esquiva configura un desafío de gobernabilidad sin precedentes.