El Gobierno dice que eligen ser libres, pero el 51,8% de los puestos ya no tiene aportes

El secretario de Trabajo dice que muchos eligen no tener jefe para gozar de “mayor libertad”. Los números del Indec muestran otra cosa: los puestos registrados tocaron su piso en diez años y la informalidad llegó a un récord del 45%.

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El Gobierno dice que eligen ser libres, pero el 51,8% de los puestos ya no tiene aportes
El Gobierno dice que eligen ser libres, pero el 51,8% de los puestos ya no tiene aportes

El secretario de Trabajo, Julio Cordero, defendió la semana pasada el avance del trabajo autónomo frente a la Comisión de Presupuesto y Hacienda de Diputados, en pleno debate por el Presupuesto 2027. “Muchos no quieren trabajar en relación de dependencia”, sostuvo, al argumentar que la gente busca la “mayor libertad” que ofrece no tener un jefe arriba.

Días después, en diálogo con Radio Mitre, amplió la idea: “El trabajador pone su tiempo a disposición del empleador y todo ese tiempo no lo dispone personalmente, no dispone de sus horarios. En cambio, quien trabaja de manera autónoma tiene esa disponibilidad”. Y remató: “En el mundo, el trabajo autónomo está tomando una preponderancia enorme y la Argentina lo había completamente olvidado”.

El relato oficial choca con los números del Indec. El informe de Cuenta de generación del ingreso difundido el último jueves mostró que, en el segundo trimestre de 2026, los asalariados registrados representaron apenas el 48,2% de los puestos totales. El resto, el 51,8%, es informalidad: un 25% de asalariados no registrados y un 27% de trabajadores no asalariados.

Es la proporción más baja de empleo registrado para un segundo trimestre en al menos una década, desde que arranca la serie actual del organismo, posterior al apagón estadístico de 2016.

Más puestos, pero cada vez peores

El ministro de Desregulación, Federico Sturzenegger, suele destacar que, pese al aumento del desempleo, la economía sumó unos 510.000 puestos netos. El dato es real, pero esconde dos cuestiones que el Gobierno no menciona.

La primera: ese crecimiento responde a que la caída de los ingresos empuja a más gente a salir a buscar trabajo, una demanda que la oferta no alcanza a absorber. Por eso suben al mismo tiempo la desocupación y la cantidad total de empleos.

La segunda: lo que se crea es trabajo no formal. Según el Indec, entre el segundo trimestre de 2023 y el mismo período de 2026 se sumaron 537.000 no asalariados y 184.000 asalariados no registrados. En paralelo, se destruyeron puestos formales: 370.000 menos en julio de 2026 respecto de noviembre de 2023, de acuerdo con datos del SIPA procesados por Luis Campos, especialista en mercado laboral de la CTA Autónoma.

El resultado es simple de leer: la gente gana menos y necesita más trabajo. Una parte lo consigue, pero precarizándose. La otra ni siquiera lo logra y engrosa las filas de los desocupados.

Cuánto menos gana un informal

La brecha salarial no admite interpretaciones. Un informe de Fundar, con datos actualizados a 2025, calculó que los trabajadores formales ganan en promedio un 42% más que los informales, incluso después de filtrar por edad o nivel educativo. Dicho al revés: los informales perciben cerca de un 30% menos.

Eso explica un fenómeno que a primera vista desconcierta. Aunque hay cada vez más trabajadores informales, el peso del “ingreso mixto” en la economía, ligado sobre todo al cuentapropismo, bajó de 13,7% a 13,2% entre el segundo trimestre de 2025 y el mismo lapso de 2026, según el mismo informe del Indec.

El dato duele más si se mira de dónde sale el empleo informal: de los 348.000 puestos informales creados en el último año, 316.000 son independientes, 31.000 son patrones y solo 1.000 son asalariados en negro, precisó un trabajo del IIEP de la UBA y el CONICET.

En la misma dirección, las remuneraciones de los asalariados, formales e informales, representaron solo el 42,9% de la generación de ingresos de la economía argentina, una caída de 2,4 puntos en un año.

Todo esto ocurre mientras la informalidad marcó un récord del 45% en el segundo trimestre de 2026, la cifra más alta desde que el Indec introdujo los cambios metodológicos a fines de 2023.

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