El Gobierno pone en venta otra empresa estatal: el secreto detrás de la urgencia por los dólares
El Gobierno lanzó la venta de Intercargo por más de US$45 millones, pero eso es solo el comienzo. ¿Qué otras empresas estatales están en la mira y cuál es el verdadero motivo detrás de esta carrera contra el reloj por conseguir dólares? Los detalles que revelan la estrategia de fondo.
En una jugada que busca oxigenar las arcas del Estado, el Gobierno nacional lanzó este jueves la licitación para vender el 100% de Intercargo, la empresa que opera las rampas en aeropuertos. El piso de referencia supera los 45 millones de dólares y el dinero estaría destinado a un objetivo claro: enfrentar los pesados vencimientos de deuda que se avecinan. Esta operación marca un nuevo y acelerado paso en el ambicioso plan privatizador de la administración de Javier Milei.
¿Por qué tanta prisa con las ventas?
La estrategia no es casual. Según admiten desde el propio Ministerio de Economía, el país enfrenta compromisos urgentes. En lo que resta del año, hay vencimientos de bonos en moneda extranjera por más de 4.000 millones de dólares. El ministro Luis Caputo intentó llevar tranquilidad semanas atrás, asegurando que los pagos se harán sin problemas.
“Hoy tenemos financiamiento identificado para cubrir los próximos tres vencimientos de capital, es decir, el de julio, de enero y de julio del 2027. Son aproximadamente 9.000 millones de dólares”, remarcó el funcionario. La venta de activos estatales como Intercargo aparece como una fuente clave para reunir ese financiamiento en divisas.

El Gobierno acelera su plan de privatizaciones y busca sumar más dólares para cubrir vencimientos.
¿Qué otras empresas siguen en la lista de la venta?
Intercargo es solo la punta del iceberg. El Gobierno mantiene en carrera otros procesos de privatización o concesión que avanzan a distinta velocidad. Uno de los más esperados es el de Agua y Saneamientos Argentinos (AySA). La intención era lanzar los pliegos antes de que finalice este primer trimestre, pero el plazo está por vencer y aún no hubo novedades oficiales.
La Ley Bases habilita la venta del 90% de las acciones de AySA, que presta servicio en el AMBA, quedando el 10% restante para los trabajadores. La expectativa en el mercado es alta, aunque el silencio oficial genera incertidumbre.

El Gobierno busca privatizar AySA.
En el sector ferroviario, la licitación de Belgrano Cargas fue reconfigurada para hacerla más atractiva, permitiendo ofertas integrales. Desde el Gobierno señalan que hay interés de grandes exportadores de granos, empresas mineras e incluso un operador mexicano que habló de posibles inversiones por 3.000 millones de dólares.
La red vial también está en la mira. El 7 de mayo se abrirán las ofertas para la concesión de más de 2.500 kilómetros de rutas nacionales, actualmente operadas por Corredores Viales, que atraviesan provincias como Buenos Aires, La Pampa, Santa Fe, Córdoba y San Luis.
La millonaria venta de la energía y la Hidrovía
Uno de los procesos más significativos por el monto involucrado es la privatización de Energía Argentina S.A. (Enarsa), que incluye la venta de su participación en Transener, la principal transportadora de electricidad del país. El cronograma ha sufrido varias reprogramaciones.
El plazo para presentar ofertas por las acciones de Transener se trasladó recientemente del 6 al 14 de abril. La licitación, lanzada en enero, busca transferir el 50% del capital de la controlante Citelec, con una recaudación estimada en unos 200 millones de dólares para el Estado.
Finalmente, otro mega-proyecto ya tiene postores. El 27 de febrero se abrieron los sobres con tres ofertas para operar la Hidrovía Paraná-Paraguay por 25 años. El Ministerio de Economía destacó el aval de la ONU al proceso y la participación de empresas de relevancia mundial. Se espera que el ganador realice inversiones cercanas a los 10.000 millones de dólares durante la concesión.
El mensaje del Gobierno es claro: la máquina de privatizaciones está en marcha y no piensa detenerse. Cada licitación, cada venta de acciones, parece ser una pieza calculada en un complejo rompecabezas financiero destinado a evitar un default en medio de una crisis de divisas. La pregunta que queda flotando es si los tiempos y los precios alcanzarán para cubrir el enorme agujero que deja la deuda.