El Gobierno se desliga de los resultados educativos y apunta contra las gestiones anteriores
El vocero presidencial salió a defender la gestión educativa tras los resultados de PISA y apuntó contra los gobiernos anteriores. Ahora, la pregunta es cómo explicará el contraste con los elogios a sus propias pruebas Aprender.
El vocero presidencial, Adrián Ravier, salió a defender la política educativa del Gobierno nacional tras conocerse los resultados de las pruebas PISA 2025 y cargó contra las administraciones anteriores. Según el portavoz, el deterioro en los aprendizajes es consecuencia de "políticas aplicadas durante los últimos 12 años", aunque la evaluación incluye parte de la gestión actual.
"Cuando uno hace las cosas bien, hay buenos resultados y cuando las hace mal los resultados son malos", sostuvo Ravier, y contrastó el desempeño educativo con los indicadores económicos que el oficialismo reivindica como logros propios, como la baja de la inflación, la pobreza y la indigencia.
La mirada del Gobierno sobre las pruebas PISA
El vocero insistió en que los resultados deben analizarse en el marco de una trayectoria que arrancó en 2013: "Desde el año 2013 hasta 2025, en ese tiempo gobernaban otros gobiernos, que hicieron las cosas mal en materia de educación", consideró.
La postura oficial frente a esta evaluación contrasta con la reacción del Ministerio de Capital Humano cuando se conocieron en junio los resultados de las pruebas Aprender 2025. En esa ocasión, la cartera que dirige Sandra Pettovello destacó los "avances" en el aprendizaje y aseguró que ese progreso confirma que "las políticas educativas basadas en evidencia, evaluación y trabajo conjunto generan mejoras reales".
Malvinas y la base naval en Ushuaia
En otro tramo de la conferencia, Ravier salió al cruce de las comparaciones entre la estrategia del gobierno de Javier Milei por las Malvinas y la política de la última dictadura militar. También negó que las medidas de la Casa Rosada apunten a preparar un conflicto bélico con Chile.
"Es un reclamo pacífico, diplomático y no militar. También es un intento democrático. El Gobierno de Milei es democrático", afirmó, y calificó de "equivocada" cualquier semejanza con la decisión del gobierno de facto de 1982 de recuperar las islas por la vía armada.
La aclaración llegó en medio de la ofensiva diplomática y económica del Ejecutivo por la soberanía de las Malvinas. El Presidente ya dispuso sanciones contra empresas vinculadas a la explotación petrolera en la zona en disputa y anticipó medidas para reforzar la presencia argentina en Tierra del Fuego.
En cuanto a la base naval prevista para Ushuaia, Ravier remarcó que será construida de manera independiente y negó que exista un acuerdo con Estados Unidos para financiarla o respaldarla. "No hay ningún acuerdo ni apoyo de EE.UU.", desmintió, ante versiones sobre conversaciones entre Buenos Aires y Washington.
El Ejecutivo sostiene que la instalación será "100% argentina" y que su objetivo no es solo atender la cuestión de las islas, sino también fortalecer la presencia nacional y la proyección hacia la Antártida.