El golpe del calor que paralizó a las panaderías del Chaco: ventas se desploman hasta un 40%
¿Sabías que un calor inesperado en pleno invierno paralizó a las panaderías del Chaco? Las ventas cayeron hasta un 40% y los dueños denuncian que la informalidad y los costos los tienen al límite.
Las panaderías chaqueñas viven su peor momento en años. Un inesperado veranillo en pleno invierno hundió las ventas entre un 30% y un 40%, según Alejandro López, presidente del Centro Industriales Panaderos del Chaco.
La combinación de calor récord, vacaciones escolares y caída del poder adquisitivo generó una tormenta perfecta para el sector. En diálogo con Radio Natagalá, López detalló que el consumo se derrumbó especialmente en el desayuno, ya que los chicos no se levantan temprano durante el receso invernal.
¿Qué pasó con el invierno?
Tradicionalmente, el invierno es la temporada alta de las panaderías. Pero este año las altas temperaturas alteraron los hábitos. "Estamos en plena temporada alta y sentir este golpe de calor, sumado a las vacaciones, hizo que bajara muchísimo la producción", afirmó López.
El dirigente señaló que el cambio climático jugó una mala pasada: "Apareció un veranillo que hizo bajar rotundamente las ventas. El calor no nos ayuda a sostener el consumo".
El drama de la informalidad
Más allá del clima, el sector arrastra un problema estructural: la competencia desleal. López denunció que cada vez hay más panaderías informales que formales, operando sin habilitación, sin pagar impuestos y sin empleados registrados.
"Es mucho más fácil abrir un negocio sin controles. Mientras siga pasando eso, nosotros cada vez nos hacemos más débiles", sostuvo. El nuevo sistema de habilitaciones de Resistencia busca ordenar el caos, pero el dirigente pidió que los controles apunten a los irregulares y no solo a los formales.
Gas caro y márgenes al límite
Otro factor que complica la rentabilidad es el costo energético. La mayoría de las panaderías usa gas envasado por la escasa red de gas natural. "Solamente un par de asociados cuentan con gas natural, que ayuda a sostener la rentabilidad", explicó López.
La presión impositiva también asfixia. "Nosotros tenemos cada vez más impuestos, los salarios aumentan, pero debemos competir con quienes no pagan nada. Para igualar precios, achicamos márgenes al mínimo", advirtió.
El presidente del Centro Industriales Panaderos concluyó que muchas empresas trabajan al borde de la pérdida: "Si se rompe una máquina, ya tenemos pérdidas. Todos esos riesgos los asumimos mientras los gastos fijos siguen subiendo".