El golpe en el pecho que puede detener el corazón: lo que advierte un cardiólogo jujeño
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El golpe en el pecho que puede detener el corazón: lo que advierte un cardiólogo jujeño

Un cardiólogo jujeño explicó cómo un golpe en el pecho puede desatar un paro cardíaco y en qué instante exacto del corazón ocurre. La advertencia que dejó para las canchas de barrio.

Un choque fuerte durante un partido de fútbol terminó con la vida de un jugador del Tenerife y encendió una pregunta incómoda: ¿puede un impacto en el pecho provocar un paro cardíaco? El cardiólogo Augusto Barbosa (MP 3518) explicó el fenómeno, aclaró hasta dónde llega la evidencia y remarcó qué se puede hacer para actuar a tiempo.

El especialista fue claro desde el arranque: se trata de algo extremadamente poco frecuente y no hay motivo para dejar de hacer deporte. Lo que sí importa, sostuvo, es saber reconocer el mecanismo y tener herramientas para reaccionar en segundos.

Qué es la commotio cordis

Barbosa describió un cuadro conocido como commotio cordis: un golpe sobre el pecho que coincide con un instante muy preciso del ciclo eléctrico del corazón y que puede desencadenar una arritmia severa, con paro cardíaco como consecuencia.

“Esto es algo muy infrecuente de ver y no solamente pasa en el ámbito deportivo, sino que puede pasar en una situación que no tiene que ver con el deporte”, señaló el profesional.

El cardiólogo aclaró que aún no se conoce el diagnóstico definitivo del futbolista fallecido, por lo que no es posible afirmar que su muerte haya sido causada por este mecanismo.

Otro punto que remarcó: la fuerza del impacto no es lo que define el riesgo. Un golpe de intensidad moderada, si llega en el momento de mayor vulnerabilidad del ciclo cardíaco, puede generar una alteración eléctrica potencialmente mortal.

No hace falta un choque entre jugadores

La zona del pecho que importa es la que está sobre el esternón y hacia el lado izquierdo. Y los episodios no se limitan al choque entre dos futbolistas: también hay casos vinculados a pelotazos, a golpes en partidos de rugby, béisbol y otras disciplinas, e incluso a accidentes domésticos.

“Un pelotazo con demasiada mala suerte y mucha precisión puede tener las mismas consecuencias”, explicó Barbosa.

El especialista mencionó registros de episodios fuera del deporte, como caídas o golpes accidentales contra muebles. Igual insistió: la probabilidad de que ocurra es muy baja.

RCP: la diferencia entre la vida y la muerte

Uno de los ejes de la entrevista fue la necesidad de que deportistas, entrenadores y quienes hacen actividad recreativa sepan hacer reanimación cardiopulmonar. Frente a una persona que se desploma, no responde y no respira con normalidad, hay que pedir asistencia médica de inmediato, arrancar con las compresiones torácicas y usar un desfibrilador externo automático (DEA) si hay uno disponible.

“Ante una situación así, se actúa de forma inmediata llamando al 107 e iniciando, en lo posible, maniobras de RCP”, indicó.

Como ejemplo recordó el caso de Damar Hamlin, el jugador de fútbol americano que sufrió un paro cardíaco durante un partido en 2023 y logró recuperarse tras recibir asistencia inmediata. Según Barbosa, la supervivencia en estos episodios mejoró mucho gracias al conocimiento de las técnicas de reanimación y a la disponibilidad de dispositivos de desfibrilación.

Los controles para el fútbol amateur

La charla también abordó a quienes juegan al fútbol recreativo, sobre todo los mayores de 40 que se juntan los fines de semana. El cardiólogo advirtió que un electrocardiograma, aunque sirve, no siempre alcanza para evaluar todos los riesgos cardiovasculares.

Hay factores que deben pesarse en una evaluación: el sobrepeso, los antecedentes médicos y los niveles de colesterol. En algunos casos, el profesional puede indicar una ergometría o prueba de esfuerzo, que muestra cómo responde el corazón durante la actividad física.

Barbosa sostuvo que ese estudio puede ser especialmente importante en jugadores adultos con factores de riesgo, aunque los controles se definen según la situación de cada paciente.

Canchas cardioprotegidas: la cuenta pendiente

Para el especialista, una de las medidas clave para reducir las consecuencias de un paro cardíaco es que los espacios deportivos estén preparados para responder a una emergencia. Eso implica desfibriladores accesibles en pocos minutos y personal capacitado en RCP.

“Tener áreas cardioprotegidas es fundamental y el conocimiento de las maniobras de RCP es lo que termina salvando las vidas”, sostuvo.

Por último, explicó que las secuelas de un paro cardíaco dependen en gran medida del tiempo que el cerebro pasa sin oxígeno suficiente. Por eso la velocidad de la asistencia es determinante para aumentar las chances de supervivencia y de recuperación.

El mensaje final de Barbosa va en la dirección opuesta al miedo: estos episodios son extremadamente raros y lo que corresponde no es abandonar el deporte, sino promover los controles médicos, la capacitación en RCP y la presencia de desfibriladores.

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