El golpe que nadie esperaba: el error que condenó a Estudiantes en La Quema
¿Se desmorona el Pincha? El error que cambió el partido y las dudas que deja la derrota en La Quema.
En una noche para el olvido, Estudiantes cayó 1-0 ante Boca en el Ducó. Un descuido en el cierre del primer tiempo, capitalizado por Santiago Ascacibar, terminó siendo decisivo. El equipo de Alexander Medina no encontró respuestas y mostró su peor versión en el complemento.
Un primer tiempo de oportunidades desperdiciadas
El Pincha planteó un partido inteligente, replegado unos metros y buscando lastimar de contra. Con Piovi y Castro como doble cinco, y Tobio Burgos y Fabricio Pérez por las bandas, el equipo apostó a la velocidad. Boca tuvo más la pelota, pero las chances más claras fueron de Estudiantes, con Guido Carrillo como principal referencia ofensiva.
La más clara llegó a los 13 minutos, cuando Alexis Castro conectó una tijera desde el punto del penal tras un centro de Benedetti. Sin embargo, el arquero Álvaro Montero respondió de gran manera en dos ocasiones, tapando remates de larga distancia y apariciones de Carrillo por el segundo palo.
El gol que cambió todo
Cuando el primer tiempo se extinguía, un pelotazo cruzado encontró a Lautaro Blanco solo por izquierda. Su centro atrás lo recibió Santiago Ascacibar, quien con un fuerte remate puso el 1-0. Un gol que llegó sin merecerlo, justo en el peor momento para el Pincha, que había controlado el juego a su manera.
La ansiedad se apoderó de las tribunas del Ducó, y el Xeneize respiró aliviado, aunque su imagen distó de ser sólida.
Un segundo tiempo para el olvido
Lejos de reaccionar, Estudiantes se desmoronó. Sin ideas ni argumentos, el equipo no pudo generar peligro en el arco de Montero. Los cambios de Medina, lejos de mejorar, empeoraron el funcionamiento. Los ingresos de Cetré y Aguirre no aportaron nada, y el equipo se sostuvo gracias a sus marcadores centrales.
Guido Carrillo quedó aislado, luchando solo contra todos, pero con el correr de los minutos se fue desinflando. El Pincha nunca pudo volver a ser ese equipo compacto del primer tiempo y terminó resignándose ante un Boca que, aunque tuvo espacios para ampliar la ventaja, no mostró el nivel que se le exige.
El miedo a perder hizo que el Xeneize respetara de más a un rival que no estuvo presente en La Quema. Fue un mal paso en la previa de una seguidilla importante, y lo visto anoche no dejó dudas: hay mucho por mejorar.
Tal vez el golpe llegó en el momento justo. Después del gran partido contra Defensa, esta caída enciende las alarmas. Quedan dos semanas clave para el semestre, y será entonces cuando se sabrá si fue solo una mala noche o algo más profundo.