El golpe silencioso: la morosidad y la caída de ventas que complican a La Anónima
¿Qué está pasando con La Anónima? La morosidad se disparó un 600% y las ventas no acompañan. Conocé los detalles del balance que enciende las alarmas.
La cadena supermercadista La Anónima, con presencia en Santa Rosa, General Pico, Intendente Alvear y Eduardo Castex, enfrenta un escenario crítico: sus créditos incobrables treparon a $19.255 millones, un aumento cercano al 600% en comparación con el año anterior. El deterioro de su tarjeta de crédito propia y una caída del 5,11% en las ventas marcan el pulso de una crisis que golpea directamente a la región pampeana.
El informe presentado ante la Comisión Nacional de Valores (CNV) revela que la morosidad se ha convertido en uno de los principales dolores de cabeza para la compañía. Las familias, que recurren al financiamiento para sostener sus compras, encuentran cada vez más dificultades para afrontar los vencimientos, lo que se refleja en un aumento exponencial de las previsiones por falta de pago.
¿Qué está pasando con la tarjeta propia?
La tarjeta de crédito de La Anónima, un instrumento clave para fidelizar clientes, se ha transformado en un foco de riesgo. El balance de la empresa muestra un fuerte incremento en las previsiones por incobrables, una señal de que la cartera crediticia se está deteriorando a un ritmo alarmante.
Este fenómeno no es aislado: responde a un contexto de caída del consumo y de presión sobre los bolsillos de los hogares. La situación adquiere particular relevancia en La Pampa, donde la cadena tiene presencia en varias de las principales localidades.
El ajuste que preocupa en la Patagonia
En este escenario, la empresa de la familia Brown ya comenzó a desvincular trabajadores en Tierra del Fuego, y el sindicato que los agrupa teme que el recorte pueda profundizarse. El proceso de ajuste es incipiente, pero la posibilidad de una reestructuración a escala regional genera expectativa en toda la Patagonia, donde La Anónima es uno de los actores más importantes del supermercadismo.
La combinación de morosidad creciente, ventas a la baja y un ajuste laboral incipiente dibuja un panorama complejo para una de las cadenas más emblemáticas del sur argentino.