El Gran Campeón Angus que salió sin ofertas y volvió para firmar la mejor venta de la Expo del Alto Valle
Salió a la pista, nadie lo quiso y volvió a los corrales. Horas después, un interesado lo devolvió al martillo y dos productores se lo disputaron hasta el final. El precio que alcanzó fue el más alto de toda la muestra.
La 15° Exposición Ganadera y de Invernada del Alto Valle cerró su remate con un volumen total de 314 millones de pesos, unos US$203.000 al tipo de cambio oficial del Banco Nación. La subasta de reproductores y hacienda de invernada concentró a productores y compradores durante la jornada del domingo y dejó un dato que nadie esperaba: el Gran Campeón Macho Puro de Pedigree de la raza Angus, que en su primera salida a pista se fue sin recibir una sola oferta.
Del silencio a la puja: la historia del campeón que volvió
El ejemplar Angus PP quedó sin interesados en su debut y regresó a los corrales. Pero cuando el resto de la hacienda ya había pasado por el martillo, apareció un comprador que lo devolvió a la pista. Lo que empezó con un solo interesado terminó con dos productores disputándose al animal, y el precio escaló hasta convertirse en el mejor valor de toda la muestra: 20,2 millones de pesos, equivalentes a US$13.100.
Para dimensionar la cifra, el promedio de venta de la exposición fue de unos 6.400 pesos, por lo que el Gran Campeón se negoció por aproximadamente 3.156 kilos de ternero.
Otros valores que marcaron la jornada fueron el Gran Campeón Macho PP de la raza Hereford, subastado en 11 millones de pesos (US$7.120); el Reservado Gran Campeón de Angus PP, vendido en 9,8 millones (US$6.343); y el Reservado Gran Campeón Hereford PP, que alcanzó los 9 millones (US$5.825). Los Machos Puros Registrados Hereford, en tanto, convalidaron precios que fueron de 8 millones (US$5.177) a 9 millones de pesos (US$5.825).
Reventa de reproductores e invernada, los dos motores del remate
Del total comercializado, la venta de reproductores aportó unos 130 millones de pesos (US$84.000), mientras que la hacienda de invernada recaudó 185 millones de pesos (US$120.000).
La invernada tuvo un papel central en la jornada: más de 160 terneros formaron parte de la oferta y despertaron el interés de productores que buscan reponer sus planteos. La compra de terneros implica proyectar meses de trabajo, alimentación y manejo hasta la terminación y venta, por lo que el volumen negociado también funciona como una señal sobre las expectativas del sector.
En distintas zonas de Río Negro, la actividad viene mostrando una tendencia hacia sistemas más diversificados, donde la agricultura y la ganadería se complementan. En ese esquema, la disponibilidad de hacienda, la incorporación de genética y el desarrollo de planteos de recría e invernada ganan cada vez más peso.
Genética: una inversión que trasciende el precio
Uno de los ejes de la exposición fue la genética. La presencia de reproductores y el interés que generaron durante la jura volvieron a mostrar que la calidad del rodeo es una herramienta clave para mejorar los índices productivos.
La adquisición de un reproductor no se analiza solo por el valor de la operación: para el productor representa una inversión con impacto durante varios ciclos, a partir de características buscadas para mejorar la eficiencia, la calidad de la carne, la adaptación al ambiente y los resultados generales del rodeo.
La posibilidad de reunir en un mismo ámbito a cabañeros, criadores, productores de invernada y compradores generó además un espacio de intercambio que excedió el remate. La exposición funcionó como vidriera para la producción ganadera del Alto Valle y de regiones cercanas, y como punto de encuentro para quienes piensan cómo crecer en un escenario donde la ganadería vuelve a ganar protagonismo.
Una muestra que también fue de la comunidad
El resultado comercial se sumó a una exposición con buen marco de público durante las distintas jornadas. Familias y productores participaron de las actividades, acompañaron las destrezas y recorrieron los corrales para ver de cerca los animales presentados por las cabañas y establecimientos.
Ese acompañamiento dejó otra marca: la actividad ganadera no quedó limitada al ámbito productivo y permitió acercar el campo a la comunidad, mostrando el trabajo que hay detrás de cada animal. Corrales, juras, destrezas, charlas y remate conformaron un programa que tuvo a la producción como eje, pero que también generó un espacio de encuentro para las familias vinculadas directa o indirectamente con el sector.
Premiación a las cabañas
Al mediodía del domingo, durante el almuerzo previo a la venta de hacienda, la Sociedad Rural entregó un reconocimiento a las cabañas participantes que obtuvieron premios en la jura del día anterior.






Lo que deja la muestra
Los 314 millones de pesos del remate son uno de los principales indicadores de esta 15° edición. El número sintetiza operaciones de reproductores y hacienda de invernada, pero detrás aparece una decisión productiva: invertir en animales, genética y capital de trabajo para sostener y ampliar los sistemas ganaderos.
La participación de productores, cabañeros, compradores y familias consolidó una muestra que buscó poner a la ganadería otra vez en el centro de la escena productiva regional. El remate fue el punto final y, al mismo tiempo, una puerta hacia lo que viene: un mercado dispuesto a invertir y productores que siguen apostando a mejorar sus rodeos.
Genética, invernada y recuperación de los sistemas ganaderos aparecen como parte de una misma agenda. Y el cierre de esta edición dejó una conclusión concreta: la ganadería regional tiene productores dispuestos a invertir y una cadena que busca volver a crecer sobre bases cada vez más sólidas.