El ‘gran embudo’ que traga el tránsito: la solución que duerme en un cajón y podría cambiar todo
Una pequeña calle podría desviar hasta el 30% del tráfico de una de las arterias más saturadas, pero forma parte de un proyecto mayor que duerme en un cajón. ¿Qué está frenando la solución que cambiaría la circulación en toda la región?
La saturación crónica del Camino del Perú dejó de ser un simple problema de tráfico para convertirse en una radiografía de las fallas profundas en la planificación urbana del Gran San Miguel de Tucumán. La falta de calles continuas, accesos bloqueados y desarrollos sin vías perimetrales han creado un esquema fragmentado que termina concentrando todo el flujo vehicular en pocos corredores, generando un caos permanente que afecta a miles.
En este contexto, el ingeniero Agustín Sosa Mármol, ex jefe de Planeamiento de la Dirección Provincial de Vialidad, describió a esta arteria como un “gran embudo” que absorbe el tránsito que otras conexiones no logran canalizar. Según su análisis, la ausencia de alternativas no solo produce congestión constante, sino que también eleva los riesgos para los peatones, quienes en horas pico enfrentan serias dificultades para cruzar la calzada.
¿Una pequeña calle que puede descomprimir el 30% del tráfico?
El especialista advirtió que incluso la apertura de nuevas vías de pequeña escala podría modificar de manera significativa la dinámica de circulación. Mencionó específicamente la traza de una calle perpendicular a la ruta provincial 315, a la altura de la Curva de los Vega, impulsada por un privado. Se trata de una intervención de pocos metros, pero que, según estimaciones, permitiría desviar hasta un 30% del tráfico actual del Camino del Perú.
Esa alternativa formaba parte de un proyecto de mayor envergadura diseñado hace poco más de dos años: la autopista de Circunvalación Noroeste. La iniciativa apuntaba a mejorar la conectividad entre Yerba Buena, Cebil Redondo, Tafí Viejo y Los Nogales, con una traza aproximada de siete kilómetros que integraría sectores hoy desconectados y redistribuiría el flujo vehicular en toda la zona norte y oeste del área metropolitana.
El proyecto que prometía transformar la matriz de circulación
“El objetivo no era solo aliviar el Camino del Perú, sino transformar la matriz de circulación de toda esa región”, recordó Sosa Mármol, quien lamentó que el proyecto no haya avanzado. La propuesta incluía conexiones con avenidas estratégicas, cruces a distinto nivel, rotondas y colectoras laterales para facilitar la circulación transversal y evitar que la nueva vía se convierta en una barrera urbana.
Entre los sectores que se verían beneficiados, el especialista destacó a Villa Carmela, que podría contar con acceso directo a esta red, además de Tafí Viejo y Yerba Buena, actualmente muy dependientes de este corredor saturado.
Pese a las ventajas planteadas, la ejecución de estas obras quedó frenada por una combinación de obstáculos técnicos, dificultades de financiamiento y problemas de coordinación entre distintos niveles del Estado.
¿Por qué ensanchar el Camino del Perú no es la solución?
En ese escenario, el ingeniero fue categórico al descartar la ampliación del Camino del Perú como solución viable. “No se puede ensanchar una arteria con ese nivel de tránsito si no existen vías alternativas para desviar los vehículos”, advirtió.
La situación, según remarcó, exige un replanteo integral de la planificación vial, con definiciones claras sobre ejes de circulación, continuidad de calles y previsión del crecimiento urbano. “La planificación debe ser flexible, pero firme en lo esencial: conectar puntos, evitar cuellos de botella y proyectar a largo plazo”, concluyó.
El diagnóstico deja en evidencia que el problema no es coyuntural, sino estructural, y que su resolución dependerá de decisiones estratégicas que exceden cualquier intervención aislada.