El granizo golpeó fuerte en los lotes de colza y ahora la cosecha entrerriana pende de un hilo
La colza entrerriana llega al tramo final de un ciclo que arrancó con exceso de agua, siguió con un mayo casi sin lluvias y terminó con heladas y granizo. Los técnicos siguen lote por lote, pero el resultado de la cosecha todavía no está cantado.
La colza entrerriana juega su carta final. Tras una siembra complicada por el agua, un mayo casi sin lluvias y un septiembre con heladas y granizo, los lotes del departamento Paraná entraron en la recta decisiva del ciclo y el resultado de la cosecha todavía es una incógnita.
Así lo describió Franco Porcaro, técnico comercial de AGROFE CAMPO SRL, en diálogo con el programa Momento de Campo, que se emite por Elonce Radio & Streaming FM 98.7. El especialista repasó la evolución de los cultivos, las decisiones de fertilización y los problemas sanitarios que aparecieron en el camino.
Una siembra que arrancó cuesta arriba
El primer tramo de la campaña fue el más difícil. Según Porcaro, marzo acumuló alrededor de 130 milímetros y abril superó los 200 en el departamento Paraná. Con los lotes imposibles de preparar, muchos productores tuvieron que pasar la sembradora directo sobre una cobertura abundante de rastrojo.
El panorama se dio vuelta en mayo: las lluvias prácticamente desaparecieron y apenas cayeron unos cinco milímetros. "Creo que fue la etapa más complicada", resumió el técnico. Después, junio, julio y agosto trajeron condiciones más normales, aunque con algunos excesos de humedad. Septiembre sumó heladas en zonas puntuales y, sobre el cierre, los daños del granizo.
En el departamento Paraná, en sectores como La Picada y Villa Urquiza, se implantaron distintos materiales. La firma comercializa híbridos de colza de ciclos cortos e intermedios, convencionales y también variedades con tecnologías para facilitar el control de malezas.
Una de las ventajas que destacó Porcaro es la capacidad del cultivo para competir una vez lograda una implantación pareja. "Teniendo un lote limpio inicialmente y una buena implantación del cultivo, por sí solo compite muy bien con las malezas", señaló. Por eso, aseguró que no hacen falta demasiados controles cuando el lote queda bien establecido.
Fertilización, hongos y polilla: qué pasó en los lotes
En materia de nutrientes, la colza tiene una demanda algo menor que el trigo, sobre todo de nitrógeno. En algunos lotes se aplicaron entre 50 y 70 kilos por hectárea de fosfato monoamónico o diamónico, y también se usaron mezclas con azufre, un nutriente clave para las brásicas.
La humedad que se mantuvo durante buena parte del invierno jugó en contra: favoreció la aparición de Alternaria y Phoma, dos hongos que complican a las brásicas. "Hubo lotes con aplicaciones de fungicida para el control de enfermedades", confirmó el técnico.
También hubo una alerta por la polilla de las coles, aunque su incidencia fue limitada. Las primeras detecciones se dieron hacia mediados de septiembre y, según el seguimiento junto a productores y técnicos, no se vieron ataques importantes como en otras campañas.
Porcaro sumó otro dato: el INTA detectó hongos entomopatógenos capaces de hacer control biológico sobre las orugas. Hubo aplicaciones puntuales contra la plaga, pero no se transformaron en una práctica generalizada.
"No es un cultivo nuevo"
El especialista reivindicó el aporte de la investigación del INTA para conocer cómo se comportan estos cultivos en distintos ambientes. En particular, valoró la información sobre huella de carbono y balance de nitrógeno, pensando en futuras exigencias de certificación.
Y rechazó de plano la idea de que la colza sea una alternativa experimental. "No es un cultivo nuevo", sostuvo, y recordó que hay años de investigación y programas de mejoramiento detrás. Hoy existen híbridos con diferentes ciclos y tecnologías de manejo de malezas adaptados a diversos ambientes productivos.
La campaña entrerriana tuvo este año una presencia importante tanto de colza como de carinata. Con buena parte del ciclo ya transitado, la atención está puesta en cómo evolucionan los cultivos después de los últimos golpes del clima. "Veremos ahora cómo termina el ciclo y esperamos una buena cosecha de ambos cultivos", cerró Porcaro.