El gremio vial avisa que la 38 y la 157 ya son "rutas de la muerte": qué falta en Catamarca
Las rutas nacionales 38 y 157 se deterioran mientras Vialidad Nacional pierde personal, insumos y margen para responder urgencias. La plata del impuesto a los combustibles existe, pero los trabajadores aseguran que no llega al asfalto: qué dicen los números oficiales.
Los trabajadores de Vialidad Nacional en Catamarca denuncian que la delegación local quedó reducida a 177 empleados, sin ropa de seguridad desde 2024 y con trabas para cargar combustible. El secretario general del gremio, Franco Carabajal, advirtió que las rutas nacionales 38 y 157 se volvieron peligrosas por el abandono y que la Cuesta del Totoral es "imposible de transitar".
La paralización de la obra pública y el ajuste en Vialidad Nacional que impulsa el gobierno de Javier Milei tienen su correlato en el interior. En la provincia, el recorte ya se nota en el día a día de quienes circulan por los corredores nacionales y en las condiciones en que trabaja el personal que debería mantenerlos.
"Como está, no se puede circular"
Carabajal fue directo al describir el estado de las trazas: “Vas por la 38 o por la 157 y te das cuenta de que las rutas son muy peligrosas. Advertimos que se iban a convertir en ‘rutas de la muerte’, porque realmente como está no se puede circular. La Cuesta del Totoral está imposible de transitar; es un peligro”.
El dirigente señaló que el deterioro se profundizó desde el inicio de la gestión libertaria y que la mirada de los usuarios cambió. “Al comienzo de este gobierno la gente nos insultaba cuando salíamos a manifestarnos; hoy nos da la razón. Falta presupuesto, falta personal y cada vez nos achican más”, sostuvo.
Menos personal y menos insumos
Según los datos que aportó el sindicalista, el distrito provincial funciona hoy con apenas 177 trabajadores para cubrir un trazado asfáltico extenso. A eso se suma la baja de convenios municipales: “Desde que empezó el 2024 perdimos 50 compañeros que trabajaban mediante convenios municipales en Paclín, Chumbicha, San Antonio y Belén”.
Carabajal explicó que esos empleados solían quedar en condiciones de ingresar a la planta permanente. “Pensábamos que esos compañeros iban a pasar a planta, porque siempre fue así: se los capacitaba, Vialidad les pagaba, les daba ropa y quedaban aptos para entrar. Con las medidas del Gobierno nacional se dieron de baja los convenios y no pudieron ingresar. Ahí perdimos 50 compañeros que realmente estaban trabajando sobre la ruta”, detalló.
El ajuste también golpea los insumos básicos. De acuerdo con su testimonio, el personal no recibe indumentaria de seguridad desde 2024 y conseguir combustible para los equipos pesados se volvió una odisea: “El problema más grave que tenemos hoy es el combustible para los equipos pesados. Antes gestionabas la urgencia acá y salías a trabajar. Hoy cualquier carga requiere autorizaciones previas de Buenos Aires. Tardan días en responder y le quitan margen de maniobra a las provincias, con gente que desconoce lo que pasa en el interior”.
Esa dependencia de las oficinas porteñas, remarcó, demora cualquier respuesta ante una emergencia. “Nos están quitando las funciones y lo manejan todo desde Buenos Aires. Eso hace peor el trabajo, porque realmente ante una urgencia la respuesta sale tarde. Antes aparecía la emergencia, se notificaba y se pagaba en el momento; ahora tenés que pedir autorización para todo”, denunció.
El horario porteño que no funciona en el norte
A la burocracia se le agregó una decisión de la sede central: la jornada arranca a las 9 en todo el país. Para Carabajal, el esquema choca con el clima del norte. “En el norte siempre arrancamos a las 6 o 7 de la mañana. En verano, con temperaturas de 40 grados, a las 9 tenés el sol encima. Con el calor del verano norteño es imposible trabajar en esos horarios”, agregó.
El impuesto a los combustibles, en la mira
El eje de las críticas al Ejecutivo nacional es el manejo del Impuesto a los Combustibles Líquidos, una partida creada por ley para el mantenimiento y la ejecución de obras viales. Los números oficiales del Sistema Vial Integrado (SisVial) indican que entre enero y julio de 2026 se recaudaron 3,8 billones de pesos, pero a las rutas llegó solo el 2,59% ($99.572 millones), cuando la norma exige un mínimo del 14,29%.
Consultado por El Ancasti durante su paso por Catamarca, el ministro de Economía, Luis Caputo, negó irregularidades en las colocaciones financieras y aseguró que los fondos se ubicaron en plazos fijos y títulos públicos “para que no pierdan valor”.
La polémica derivó en una denuncia penal y en varios pedidos de interpelación en el Congreso. La diputada nacional Victoria Tolosa Paz (UxP) denunció a Caputo y al presidente del Banco Nación, Darío Wasserman. “Lo que estamos denunciando es que recursos tributarios que tienen un destino específico e irrevocable -el pago de obras y el mantenimiento de la red vial nacional- fueron retenidos y colocados masivamente en instrumentos financieros”, afirmó la legisladora. La causa tramita en Comodoro Py, donde la Justicia ya aceptó como querellantes a Tolosa Paz y al gobernador de La Rioja, Ricardo Quintela.
La oposición unificó proyectos en Diputados para exigir que el ministro de Economía dé explicaciones, pero las comisiones parlamentarias mantienen la iniciativa bajo debate técnico y sin fecha de citación obligatoria.
Carabajal apuntó contra ese manejo: “Nosotros venimos denunciando que el impuesto a los combustibles no se utiliza como marca la ley. Hoy hay más de un billón de pesos en plazos fijos. Están guardando la plata mientras reparar una ruta sale cada vez más caro. Por no invertir hoy, el día de mañana va a salir el triple. La plata está, pero no la están invirtiendo en los caminos”.
Más siniestros y fallos judiciales
El abandono de las rutas se traduce en siniestralidad. Un informe de la Federación de Personal de Vialidad (FEPEVINA) contabilizó 29 víctimas fatales y más de 20 heridos de gravedad en rutas nacionales entre junio y julio. La mayoría de los siniestros ocurrió en tramos con deformaciones de calzada superiores a los 30 milímetros, una falla que acumula agua y desestabiliza cualquier vehículo.
El deterioro ya motivó fallos de la Justicia Federal. En Formosa se ordenó la reparación perentoria de la Ruta 11 bajo apercibimiento de sanciones penales para las autoridades del organismo. La situación es tan crítica que varias provincias empezaron a hacerse cargo del mantenimiento que le corresponde a Nación.
Concesiones y el costo que se traslada
El plan del Gobierno nacional prevé concesiones privadas a 20 años sobre los corredores comerciales de mayor tránsito, principalmente en la Pampa Húmeda. El titular de Vialidad Nacional, Marcelo Campoy, defendió el esquema en el Congreso, pero el gremio lo rechaza porque deja sin financiamiento estatal a casi 30.000 kilómetros de rutas en el resto del país.
“Él tiene la idea de privatizar todo, pero Vialidad es una institución federal. Tendría que recorrer las provincias y ver cómo está cada una; no es lo mismo el norte que el sur. Habla desde el desconocimiento de la situación en todo el país”, cuestionó Carabajal.
Ante la retirada de las obras federales, Catamarca firmó un acuerdo con Nación para asumir con fondos propios la reparación de 180 kilómetros de trazas nacionales: las rutas 38, 60 y 157, incluida la Malla 441 de la 38. El convenio no contempla reembolsos desde la Casa Rosada y habilita a la Provincia a cobrar peaje para solventar los trabajos, aunque no confirmó que vaya a usar esa herramienta. Desde el sindicato advierten que esa salida traslada el costo del ajuste a los usuarios locales, que terminarían pagando dos veces por un mantenimiento que Nación dejó de hacer.
Al panorama presupuestario se le suma el clima. Carabajal anticipó que El Niño genera incertidumbre sobre el estado del asfalto y que habrá trabajo conjunto entre la Provincia y los municipios, aunque desde Vialidad Nacional “vamos a hacer lo que podamos con los recursos que nos quedan”.