El guerrero cordobés que cruzó los Andes con San Martín y hoy casi nadie recuerda: su historia enterrada en Córdoba

Cruzó los Andes con San Martín, peleó en Ayacucho y llegó a gobernador, pero su nombre casi no suena en las aulas. La historia del cordobés que hoy descansa en la ciudad que lleva su nombre esconde un episodio que pocos conocen.

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El guerrero cordobés que cruzó los Andes con San Martín y hoy casi nadie recuerda: su historia enterrada en Córdoba
El guerrero cordobés que cruzó los Andes con San Martín y hoy casi nadie recuerda: su historia enterrada en Córdoba

En plena época del Virreinato del Río de la Plata, un 27 de febrero de 1791, nacía en Córdoba Román Antonio Deheza, hijo de Enrique Deheza y María de la Trinidad Millán y de la Hoz. Lo que pocos saben es que ese niño se convertiría en uno de los militares más destacados de la independencia sudamericana, con un recorrido que hoy parece sacado de una novela épica.

Formado en el Real Colegio de Monserrat, Deheza se dedicó al comercio hasta que en 1810 se enroló como voluntario en el Ejército del Norte. Desde entonces, su nombre quedó ligado a las batallas de Cotagaita, Suipacha y Huaqui.

De Córdoba al corazón de la gesta sanmartiniana

En 1813 fue enviado a Chile como oficial de la división cordobesa bajo las órdenes del general Gregorio Las Heras, para reforzar el Ejército chileno. Combatió en Cucha Cucha y Membrillar, y luego pasó a las fuerzas de O'Higgins, con quien vivió la derrota de Rancagua ya con el grado de capitán.

Tras pasar a Mendoza, se incorporó al Ejército de los Andes que organizaba el general José de San Martín. Con él cruzó la Cordillera y peleó en Chacabuco, Curapaligüe, Gavilán, el asalto a Talcahuano y la gran victoria de Maipú. Después permaneció en la guarnición de Valparaíso con el grado de teniente coronel.

Deheza se casó con Carmen Velazco Alcalde, una dama de la sociedad peruana, y tuvo un único hijo: Eleodoro.

Perú, Brasil y el ascenso a coronel

Como jefe del Batallón de Infantería, formó parte de la campaña del Perú y tuvo una actuación relevante en la Batalla de Cerro de Pasco. También participó de la campaña a puertos intermedios, donde luchó en las derrotas de Torata y Moquegua. Con San Martín ya retirado, combatió a órdenes de Simón Bolívar en Junín y de Sucre en la victoria definitiva de Ayacucho, gesta que le valió el ascenso a coronel.

De vuelta en Buenos Aires, se sumó a la Guerra del Brasil y luchó en las victorias de Bacacay, Yerbal e Ituzaingó. Luego regresó a las órdenes de Juan Lavalle y participó de la revolución de 1828.

El lado más controvertido de su carrera

Cuando el general José María Paz invadió Córdoba, Deheza se unió a él como jefe de Estado Mayor. Fue el primer jefe que ocupó su ciudad natal y luego combatió en San Roque y La Tablada. Después de esa victoria, fusiló a 30 oficiales del general vencido, Facundo Quiroga, un episodio que marcó a fuego su biografía.

También luchó en Oncativo. En septiembre de 1830, Paz lo envió a tomar el mando militar y civil de Santiago del Estero, donde se hizo nombrar gobernador. Su gobierno fue una sucesión de desastres: los caudillejos federales lo fueron aislando y cercando en la capital. Finalmente, tras presiones militares y políticas, dejó la provincia bajo la protección de Javier López y siguió camino a Bolivia.

Con la desaparición de la Liga del Norte, los federales pasaron a controlar todo el país. Deheza se trasladó a Paraguay, donde el dictador José Gaspar Rodríguez de Francia lo nombró su jefe de Estado Mayor. A la muerte de Francia, en 1840, pasó a Chile y se enroló en el ejército, alcanzando el grado de capitán general. Falleció en Valparaíso el 30 de agosto de 1872.

Una ciudad que lleva su nombre y un homenaje tardío

La ciudad de General Deheza, fundada en 1893, hoy tiene 12.594 habitantes según el último censo nacional del INDEC de 2022. Se erige como un polo industrial del sur cordobés, destacado por la producción de aceite y la actividad agropecuaria y agroindustrial. El clásico olor de oleaginosas sorprende al visitante desprevenido cuando transita la Ruta Nacional 158, atravesando el corazón de la planta industrial.

Recién el 4 de diciembre de 1993, los restos mortales del general Román Antonio Deheza y de su esposa, Carmen Velazco Alcalde, fueron depositados en el cementerio parque "Los Robles", en la ciudad que honra su nombre. La denominación de la calle que lo recuerda había sido impuesta mucho antes, por Ordenanza Nº 949 del 13 de septiembre de 1954, bajo la gestión de José Perazzolo.

Un guerrero que cruzó los Andes, peleó en tres frentes y terminó sus días en Chile, pero que hoy descansa en la ciudad cordobesa que lleva su nombre. Su historia, sin embargo, sigue siendo una de las más olvidadas de la epopeya independentista.

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