El gurú rosarino del blue anticipa un fenómeno que contradice al mercado
Si pensabas que el dólar era el refugio más seguro, escuchá esto: un analista rosarino asegura que la Argentina está inundada de divisas y que el mercado vuelve a equivocarse con sus apuestas. ¿Qué significa para tu bolsillo y para las tasas que pagás?
Salvador Di Stefano, el analista financiero conocido como "el gurú rosarino del blue", acaba de difundir un informe que sacude las expectativas de buena parte del mercado. Su diagnóstico: la Argentina no enfrenta una falta de dólares, sino todo lo contrario. Sobran divisas y escasean los pesos, una combinación que mantiene las tasas en moneda local por las nubes y al tipo de cambio bajo una calma que muchos no esperaban.
Según los datos que relevó del Banco Central, la cuenta corriente acumuló en los últimos doce meses un saldo positivo de 2.549 millones de dólares. Ese resultado se sostuvo por exportaciones que llegaron a 93.138 millones de dólares, suficientes para cubrir el déficit de servicios, los intereses de la deuda y la salida de utilidades y dividendos.
A eso se suma una cuenta financiera cambiaria también en azul, con 3.219 millones de dólares de ingreso neto, producto de créditos a empresas y provincias y de préstamos de organismos internacionales. Di Stefano remarca un dato llamativo: en el mismo período, los particulares compraron divisas por unos 34.241 millones de dólares, una corrida previa a las elecciones de octubre de 2025 que el Gobierno logró contener sin sobresaltos.
El combo de variables dejó un aumento de reservas de 5.940 millones de dólares en el año, hasta llegar a los 47.596 millones al cierre de julio. Y si se agrega el superávit fiscal de 250 millones de dólares, el escenario que dibuja el analista es el de "cuatro superávits" —fiscal, comercial, financiero cambiario y de reservas— que, en su lectura, debería mantener estable al tipo de cambio.
La mejora de los términos de intercambio
El informe también destaca que los precios de las exportaciones subieron 12,4% en el último año, contra un 8,4% de las importaciones. En cantidades, las ventas externas crecieron 1,5% y las compras al exterior cayeron 9,2%. Un saldo comercial que, para Di Stefano, explica por qué comprar dólares en los últimos doce meses fue un mal negocio: el MEP pasó de $1.359,8 a $1.517,7 entre julio de 2025 y julio de 2026, muy por debajo del 33,8% que acumuló la inflación en ese lapso.
El verdadero problema: la demanda de pesos
Para el economista, la clave para que bajen las tasas no está en el dólar, sino en la demanda de pesos, que no se recupera desde noviembre de 2023. Mientras los argentinos sigan usando la divisa como reserva de valor —aunque en el último año no les haya dejado ganancias—, las tasas en moneda local se mantendrán altas.
En ese contexto, Di Stefano apunta a instrumentos en pesos que rinden por encima de la inflación esperada: una letra que vence en noviembre de 2026 con un 29,1% anual y un bono ajustado por tasa Tamar a febrero de 2027 que paga 31,7% anual. Con una inflación proyectada del 21,2% para los próximos doce meses según el Relevamiento de Expectativas de Mercado, el rendimiento real sería favorable incluso contemplando una devaluación esperada del 24,8%.
También ve oportunidades en bonos soberanos en dólares, con rendimientos cercanos al 10% anual, niveles que considera atractivos por la solidez financiera actual del país.
Cosecha gruesa y "inocencia fiscal"
De cara a los próximos meses, el analista anticipa que septiembre traerá una fuerte liquidación de divisas del campo, con el arranque de la siembra y precios altos para maíz, girasol y trigo, además de valores atractivos para la soja. A eso se suma el impacto esperado de la reforma de la Carta Orgánica del Banco Central y de un régimen de blanqueo bautizado como "inocencia fiscal", del que se proyecta una exteriorización de hasta 50.000 millones de dólares.
La conclusión de Di Stefano es contundente: "van a sobrar dólares". Y el mercado, que según su visión viene apostando una y otra vez a una devaluación que nunca llega, "se volverá a equivocar".