El hábito de los 2 a 4 años que aleja los berrinches, según un estudio con 1.266 chicos
¿Sabías que el ejercicio en la primera infancia podría ser la clave para evitar berrinches? Un estudio con más de 1.200 chicos encontró una relación directa entre movimiento y buen humor. ¿Qué pasa con las pantallas?
¿Cansado de lidiar con berrinches y mal humor en casa? La ciencia podría tener la clave, y no es la que muchos imaginan. Un reciente estudio reveló que los niños que se mueven más entre los 2 y 4 años son menos propensos a esos episodios de irritabilidad que tanto agotan a los padres.
La investigación, publicada en julio de 2026 en la prestigiosa revista Developmental Psychology, fue realizada por científicos de la Universidad Deakin y la Universidad de Western Ontario. Para llegar a estas conclusiones, analizaron a nada menos que 1.266 chicos de entre 2 y 4 años, un número considerable que le da solidez a los hallazgos.
¿Qué relación encontraron entre el movimiento y el humor?
El método fue tan sencillo como revelador: los padres de los pequeños llevaron un diario detallado sobre las actividades de sus hijos a los 2 y 4 años. Allí registraron las horas de sueño, el tiempo de actividad física, el uso de pantallas y otras actividades sedentarias sin tecnología.
Además, anotaron con qué frecuencia los nenes se mostraban irritados. Al cruzar los datos, los investigadores notaron un patrón claro: aquellos que hacían más actividad física presentaban menos episodios de berrinche e irritabilidad.
Lo más interesante es que la relación también se observó a nivel individual. En los días en que cada chico se movía más de lo habitual, solía estar de mejor humor y hacer menos berrinches. Es decir, el efecto no solo se ve entre diferentes niños, sino también en el día a día de cada uno.
Eso sí, los autores aclaran que los resultados muestran una asociación, no una causalidad directa. Pero igualmente destacan que fomentar el movimiento en la primera infancia podría ser clave para el bienestar emocional.
El lado oscuro de las pantallas
La contracara también apareció en el estudio: los chicos que pasaban más tiempo frente a pantallas demostraron ser más irritables. Este dato refuerza la preocupación actual sobre el uso excesivo de dispositivos en los más pequeños.
Para ir un paso más allá, los investigadores hicieron simulaciones en las que reemplazaban tiempo sedentario o de pantallas por actividad física. El resultado fue contundente: el cambio se asociaba con menores niveles de irritabilidad.
Los especialistas remarcan que no se trata solo de cuánto ejercicio hacen, sino de cómo se reparten las 24 horas del día entre movimiento, sueño, pantallas y sedentarismo. El equilibrio sería la verdadera fórmula mágica para un mejor estado de ánimo en los niños.
