El hallazgo de ENERSA que destapó un flagelo de dos décadas en Paraná
Mientras algunos pagan la luz todos los meses, hay quienes llevan 20 años colgados de la red sin pagar un peso. ENERSA destapó el flagelo y ya hay comercios y hasta gente con plata en la mira.
Un operativo de ENERSA en los barrios de Paraná destapó una realidad que se arrastra hace décadas: conexiones eléctricas clandestinas que funcionan desde hace casi 20 años. El secretario de Asuntos Estratégicos de la empresa, Eduardo Asueta, reveló que ya regularizaron a 2.500 usuarios, pero el problema va mucho más allá de un simple enganche.
Un flagelo que se escondía en los barrios
En diálogo con Nunca Es Tarde de Elonce, Asueta aseguró que el promedio de las conexiones irregulares que vienen detectando es de entre 18 y 20 años, dependiendo de la zona. Un tiempo prolongado que evidencia la falta de controles durante años.
El funcionario no dudó en calificar la situación como un "flagelo", no solo por el perjuicio económico que genera, sino por el peligro concreto que implican estas instalaciones. "Es un problema de seguridad para muchísimas familias, para transeúntes, vecinos y clientes de determinados comercios", advirtió.
Y el costo de ese robo de energía, dijo, termina recayendo sobre todos los usuarios que pagan su factura.
2.500 conexiones ya fueron regularizadas
En la capital entrerriana, 2.500 usuarios que estaban colgados de la red de forma ilegal ya fueron incorporados al sistema formal. "Hoy cuentan con una conexión segura y, a la vez, están pagando la tarifa, haciendo el esfuerzo compartido entre todos los usuarios", destacó Asueta.
El gran desafío era evitar que después de los operativos la gente volviera a engancharse. Según el secretario, el seguimiento es permanente y el porcentaje de reincidencia es menor al 0,5%. "Cuando hay una decisión clara de la empresa de ordenar el territorio y cobrar la tarifa como corresponde, el usuario entiende este mensaje y opta por no volver a engancharse", sostuvo.
No es solo un problema de los más vulnerables
Asueta remarcó que la problemática no está limitada a familias en situación de vulnerabilidad. De hecho, el 5% de las conexiones regularizadas corresponden a comercios. Y entre los casos encontrados también hay personas con capacidad económica para afrontar el servicio sin problemas.
Para quienes realmente no pueden pagar, recordó que existen herramientas como los subsidios al valor agregado de distribución y los programas de tarifa social. "Aquellos que están con necesidades los acompañamos con los programas sociales", explicó.
Pero la situación es distinta para quienes pueden pagar y aún así eligen la ilegalidad. Asueta recordó que el hurto de energía es un delito y confirmó que ya hubo intervenciones de la Justicia. "Estamos trabajando con una Fiscalía en determinados casos donde hay usuarios que persisten en querer engancharse y no pagar la luz, estando en condiciones económicas de hacerlo", indicó.
Detectaron a quienes ofrecen hacer conexiones ilegales
Durante la entrevista, Asueta también confirmó que fueron detectadas personas que se dedican a ofrecer conexiones clandestinas o a adulterar medidores. "Hay gente que se dedica a esto y realmente se expone a acciones penales", manifestó, y señaló que la empresa ya dio intervención a la Justicia en esos casos.
ENERSA trabaja con un esquema territorial, identificando los barrios con mayor presencia de irregularidades. Para eso, fueron contratadas cuadrillas específicas que realizan las desconexiones y luego controlan que los usuarios avancen hacia la formalización. La meta, según Asueta, es regularizar el 100% de los barrios.