El hallazgo en una mina de carbón que reescribe la historia de los bosques patagónicos

¿Sabías que un fósil guardado en un museo puede cambiar la historia? Dos nuevas especies de plantas de hace 20 millones de años fueron identificadas en Río Negro. El detalle del hallazgo que sorprendió a los científicos.

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El hallazgo en una mina de carbón que reescribe la historia de los bosques patagónicos
El hallazgo en una mina de carbón que reescribe la historia de los bosques patagónicos

Un equipo científico acaba de sumar dos piezas clave al rompecabezas de la Patagonia prehistórica. Se trata de dos nuevas especies fósiles de un género de plantas que dominaba el paisaje hace 20 millones de años, cuando esta región era un vergel húmedo y no la estepa árida que conocemos hoy.

El descubrimiento, publicado en la revista International Journal of Plant Sciences, no solo amplía el catálogo de la flora extinta, sino que redefine el valor de los archivos paleontológicos guardados en los museos de Río Negro.

¿Qué encontraron y dónde?

Los restos analizados corresponden a un fruto y hojas que estaban preservados en la Formación Ñirihuau, en el área de la mina de carbón Pico Quemado, a unos 50 kilómetros al sudeste de San Carlos de Bariloche. Pero el dato más curioso es que los fósiles no fueron excavados ahora, sino que dormían en colecciones científicas de la Asociación Paleontológica de Bariloche y del Museo Patagónico de Ciencias Naturales “Juan Carlos Salgado” de General Roca.

Fue el trabajo de investigadores del INIBIOMA (CONICET-UNCO) y del Museo Argentino de Ciencias Naturales “Bernardino Rivadavia” el que les dio una nueva lectura a esos materiales con herramientas más modernas.

Dos especies que cambian la historia

Las nuevas especies fueron bautizadas como Eucryphia nirihuaensis, identificada a partir de una cápsula madura, y Eucryphia paraglutinosa, reconocida por sus hojas. Ambas pertenecen al género Eucryphia, que hoy tiene parientes lejanos en Sudamérica y Australia.

El hallazgo es relevante porque existen muy pocos registros fósiles de frutos de este género en el mundo, y confirma que estas plantas ya estaban presentes en el noroeste patagónico antes del levantamiento final de los Andes Patagónicos, un dato que ayuda a reconstruir cómo era el ecosistema en el Mioceno temprano.

El tesoro escondido en los museos

Detrás de este descubrimiento hay una historia de gestión cultural. La Secretaría de Cultura de Río Negro, a través de la Dirección de Patrimonio y Museos, actúa como autoridad de aplicación de la Ley Provincial 3041 y celebra que estas colecciones sigan dando frutos (nunca mejor dicho).

“Este tipo de investigaciones demuestra que el patrimonio conservado en Río Negro continúa generando conocimiento y nuevas preguntas sobre la historia natural”, señaló Pablo Chafrat, director de Patrimonio y Museos, y remarcó la importancia de fortalecer las colecciones para que sigan siendo estudiadas por las próximas generaciones.

Así, cada fósil guardado en un cajón puede ser la llave para entender una Patagonia completamente distinta, y este hallazgo es la prueba de que los museos no son solo vitrinas, sino verdaderos archivos de la vida en la Tierra.

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