El hallazgo que reescribe la historia: el diminuto dinosaurio que vivió entre gigantes en la Patagonia
¿Cómo era realmente el mundo de los dinosaurios gigantes? Un descubrimiento en suelo argentino revela la existencia de un habitante diminuto que cambia todo lo que creíamos saber sobre la Patagonia prehistórica.
Un descubrimiento paleontológico en suelo argentino está revolucionando lo que sabíamos sobre la era de los dinosaurios. En medio de un desierto patagónico, investigadores encontraron un fósil excepcionalmente conservado de uno de los dinosaurios más pequeños jamás descubiertos, que convivió con los colosos más temibles hace 95 millones de años. Este hallazgo demuestra que la Patagonia no era solo tierra de gigantes.
Un habitante diminuto en un mundo de titanes
Mientras el temible Giganotosaurus, de 8 toneladas, y el inmenso Argentinosaurus, de 70 toneladas, dominaban el paisaje, una criatura del tamaño de un cuervo cazaba animales pequeños. Se trata del Alnashetri cerropoliciensis, cuyo esqueleto casi completo fue desenterrado en el yacimiento La Buitrera, en la provincia de Río Negro.
El espécimen, apodado “Alna”, era una hembra que vivió aproximadamente cuatro años en un entorno desértico. Su cuerpo quedó rápidamente cubierto por una duna de arena tras su muerte, lo que explica su “exquisito” estado de conservación, según los investigadores.
Características de un minidinosaurio
Con un peso de apenas 0,7 kilos, Alnashetri era “más pequeño que un pollo” y “ni siquiera llegaría a la altura de la rodilla de una persona adulta media”, explicó el paleontólogo Peter Makovicky de la Universidad de Minnesota, autor principal del estudio publicado en Nature. Medía unos 70 centímetros de largo, la mayor parte correspondiente a su cola.
Los científicos sospechan que tenía plumas, basándose en fósiles de otros alvarezsaurios, la familia a la que pertenece. A pesar de algunos rasgos similares a las aves, estos dinosaurios solo estaban lejanamente emparentados con ellas. Sus dientes eran numerosos, puntiagudos y fuertes, “como los de un pequeño Velociraptor”.
Un ecosistema más complejo de lo imaginado
El paleontólogo Sebastián Apesteguía, de la Fundación Félix de Azara y del CONICET, destacó que este hallazgo cambia nuestra visión de esos ecosistemas prehistóricos: “Cuando pensamos en paisajes con dinosaurios, imaginamos vastas extensiones con enormes bestias vagando en la distancia. Pero estos paisajes casi siempre carecen de un componente crucial: los animales medianos y pequeños”.
Alna habitaba en una zona llamada Kokorkom, que significa “desierto de los huesos” en mapuche. “Su cuerpo se asemejaba al de un gallo, pero con una larga cola”, describió Apesteguía. Era un animal ligero que se desplazaba por las dunas con sus delgadas patas, cazando lagartos, serpientes, mamíferos e invertebrados.
Un tesoro paleontológico de doce años de estudio
Los primeros restos de Alnashetri -dos patas incompletas- se descubrieron en 2004. El espécimen actual fue hallado en 2014 y requirió 12 años de preparación y estudio meticuloso. El nivel de detalle permitió incluso realizar exámenes histológicos de sus estructuras óseas microscópicas.
La Buitrera ha demostrado ser una mina de oro para fósiles de pequeños vertebrados del Cretácico, incluyendo la serpiente primitiva Najash, el mamífero con dientes de sable Cronopio y otros pequeños dinosaurios como Jakapil y Buitreraptor.
Este descubrimiento no solo revela la existencia de alvarezsaurios muy pequeños sin especialización en el consumo de insectos, sino que demuestra que la reducción de tamaño evolucionó varias veces en este linaje. La Patagonia argentina sigue consolidándose como uno de los lugares más importantes del mundo para entender la verdadera diversidad de la era de los dinosaurios.