El herbicida que ya no controlaba el yuyo colorado: la soja que aprobó el Gobierno
El yuyo colorado y las gramíneas anuales vienen complicando a los productores, y los herbicidas de siempre ya no alcanzan. El Gobierno aprobó una soja que resiste cuatro familias químicas a la vez: qué encontraron los técnicos para dar el visto bueno.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca habilitó la comercialización para todo uso de una soja genéticamente modificada que resiste cuatro familias de herbicidas a la vez. La medida, oficializada mediante la Resolución N° 200/2026 del Ministerio de Economía, apunta a un problema que viene complicando las campañas: las malezas que se volvieron resistentes a los productos de siempre.
El nuevo cultivar no es una planta creada desde cero. Se obtuvo cruzando de manera convencional dos eventos biotecnológicos que ya tenían aprobación comercial en el país. El resultado es un material que acumula en un mismo cultivo la capacidad de tolerar glifosato, glufosinato de amonio, 2,4-D y los inhibidores de la enzima 4-hidroxifenilpiruvato dioxigenasa (HPPD).
Qué cambia para el productor
Con esta herramienta, el paquete tecnológico del campo gana margen para armar estrategias de control más flexibles. La posibilidad de rotar principios activos y combinar modos de acción en pre y postemergencia reduce la presión de selección sobre las malezas, es decir, les quita chances de adaptarse y sobrevivir a los tratamientos.
La resistencia a los inhibidores de HPPD es la pata que más entusiasma a los especialistas. Suma un abanico nuevo de soluciones químicas para atacar especies difíciles como el yuyo colorado (Amaranthus hybridus) y varias gramíneas anuales que recortan los rendimientos en las principales zonas sojeras del país.
Tres avales técnicos para una luz verde
El camino hasta la autorización siguió los estándares del sistema nacional de bioseguridad. La medida se apoyó en los dictámenes favorables de los tres organismos que evalúan de manera independiente los nuevos eventos transgénicos.
La Comisión Nacional Asesora de Biotecnología Agropecuaria (CONABIA) revisó la interacción entre las proteínas que expresa el cruzamiento y concluyó que la variedad no presenta riesgos adicionales ni incrementados frente a la soja convencional. Su liberación al agroecosistema, determinó, es tan segura como la de cualquier soja comercial en uso.
Por su lado, el Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (SENASA) hizo los estudios de aptitud alimentaria y certificó que la materia prima no representa riesgos para el consumo humano ni animal. El grano cosechado conserva equivalencia sustancial: es tan seguro y nutritivo como su contraparte no transgénica y como las variedades comerciales vigentes.
El tercer eslabón fue la Dirección de Políticas de Mercados, que evaluó el impacto comercial y de inserción exterior. Su conclusión fue que la irrupción de este evento apilado en la oferta nacional no genera riesgos para las exportaciones argentinas de poroto, harina, aceite o pellets de soja.
Un marco con más de tres décadas
La resolución oficial refleja la madurez de un sistema normativo que lleva más de 35 años y que ubica a la Argentina como referente global en análisis de riesgo basado en evidencia científica.
En un contexto donde los costos de los insumos y el avance de las malezas ajustan los márgenes brutos de las empresas agrícolas, acceder a materiales con cuádruple apilado de tolerancias se vuelve una aliada para sostener la producción. La adopción responsable de esta tecnología no solo simplifica el manejo de malezas en los lotes: también permite reducir la dosis total de fitosanitarios gracias a un uso más estratégico y dirigido de las moléculas.
Con la aprobación firme, se abre ahora la etapa de multiplicación, el ajuste de germoplasma adaptado a las distintas latitudes sojeras y la posterior distribución comercial en las próximas campañas. Para la cadena agroindustrial, la decisión ratifica la apuesta por un ecosistema de innovación que les dé a los productores herramientas modernas, seguras y competitivas frente a las exigencias agronómicas del contexto actual.