El hidrogel argentino que promete regenerar el corazón tras un infarto
Un hidrogel creado por científicos argentinos promete reparar el tejido cardíaco tras un infarto. ¿Qué resultados mostró en animales y cuánto falta para probarlo en humanos?
Un equipo de científicos argentinos desarrolló un hidrogel inyectable de origen biológico que podría reparar el tejido cardíaco dañado después de un infarto. Los primeros ensayos en animales mostraron resultados alentadores, y el avance ya dio origen a una startup local.
La doctora Daniela Olea, directora científica de Amnova Biotech e investigadora del CONICET, presentó el proyecto en una entrevista con Tal Cual, el stream de diario El Tribuno. Olea cuenta con más de 20 años de experiencia en medicina regenerativa y lidera un equipo integrado por la bióloga Pilar Ferrer y los investigadores Mariano y Alejandro Berra, vinculados al Banco de Tejido de Membrana Amniótica.
¿Cómo funciona este hidrogel?
La base del producto es la membrana amniótica, un tejido de la placenta con moléculas regenerativas que ya se usa en tratamientos de heridas y patologías oftalmológicas. Para el hidrogel cardíaco, esa membrana se somete a un proceso de descelularización: se eliminan las células y se conservan la matriz y las moléculas con capacidad regenerativa. Según Olea, esto también reduce el riesgo de rechazo inmunológico.
En los ensayos preclínicos, los investigadores inyectaron el material en modelos de infarto de miocardio y observaron que podría favorecer la reparación del tejido lesionado, mejorar la función cardíaca y estimular la formación de nuevos vasos sanguíneos. “Vimos que tiene mucho potencial, que realmente puede reparar parte del tejido dañado y mejorar la función del corazón”, señaló la especialista.
¿Qué lugar ocuparía en un tratamiento?
Uno de los escenarios que analizan es aplicarlo durante una cirugía de bypass coronario, no para reemplazarla sino para complementarla en zonas donde la revascularización es difícil. “Nuestro gel tiene propiedades de formar bypasses naturales, puede inducir la formación de nuevos vasos sanguíneos”, explicó Olea. Otra opción futura sería administrarlo mediante un cateterismo con un catéter especial.
Después de un infarto, parte del músculo cardíaco queda sin oxígeno por la obstrucción de una arteria. Las células muertas son reemplazadas por tejido fibrótico, que no se contrae igual que el sano, lo que puede derivar en insuficiencia cardíaca. La idea del hidrogel es reducir esa fibrosis y favorecer la recuperación de tejido funcional.
¿Cuánto falta para probarlo en humanos?
Olea aclaró que todavía queda un largo camino. El equipo trabaja en una versión optimizada del hidrogel, que deberá superar estudios de laboratorio y nuevas pruebas en animales. Si son exitosos, comenzará la etapa regulatoria ante la ANMAT y, según el país, la FDA o la EMA.
La expectativa es avanzar con un ensayo clínico de fase 1 en pacientes con indicación de bypass, para evaluar la seguridad. “Actualmente no existen terapias regenerativas cardíacas disponibles de esta naturaleza. Hay muchas en investigación, pero creemos que la nuestra tiene mucho potencial”, sostuvo la directora científica.
De la academia a una startup
Amnova Biotech nació por la necesidad de financiamiento para atravesar las costosas etapas de investigación. El proyecto cuenta con apoyo de CITES, una iniciativa del Grupo Sancor Seguros. Olea estimó que, en un escenario favorable, podrían pasar entre cinco y ocho años hasta que el producto esté disponible. Los análisis preliminares indican que su producción no sería especialmente cara, con el objetivo de que sea accesible.
Por ahora, todo sigue en el terreno preclínico. Pero si los resultados en animales se reproducen en humanos, este hidrogel argentino podría marcar un antes y un después en la cardiología: no solo tratar las consecuencias de un infarto, sino intentar regenerar el corazón dañado.