El hijo de Muscari acaba de cumplir el sueño que muchos creían imposible
El hijo de José María Muscari dio un paso enorme hacia su sueño profesional y el director lo celebró con un mensaje que emocionó a todos. Lo que logró Lucio es solo el comienzo de algo mucho más grande.
El director teatral José María Muscari volvió a conmover a sus seguidores con un anuncio que mezcla orgullo y emoción. Su hijo Lucio, el joven correntino cuya historia de adopción dio la vuelta al país, acaba de aprobar los exámenes que lo acreditan como piloto privado, el primer paso firme hacia su meta de convertirse en piloto comercial.
La noticia llegó acompañada de un festejo íntimo y de un mensaje que el propio Muscari compartió en sus redes sociales, donde no ocultó la felicidad que le provoca ver a su hijo avanzar en su vocación.
«MI hijo el PILOTO»: el grito de orgullo de un padre
Con la emoción a flor de piel, el director publicó postales del momento y escribió: «MI hijo el PILOTO @lucio_muscariok… mi hijo querido acaba de aprobar su examen teórico y práctico y es piloto privado el primer tramo de su sueño para convertirse en piloto comercial».
Muscari también agradeció el acompañamiento de la institución educativa, a la que describió como rigurosa y con una desbordante calidad humana, y el respaldo de su círculo más cercano. «Por supuesto que Tío Beto presente y también acompañado con puro amor y también Cande que vino desde Corrientes especialmente para apoyarlo con todo su amor», detalló.
El cierre de su mensaje fue una reflexión sobre la paternidad: «Qué lindo es tener un hijo como el que tengo con que la vida me premió. Les deseo y les comparto esta felicidad hermosa».
Una historia que marcó un antes y un después en la adopción
Lucio tenía 14 años y vivía en un hogar de tránsito en Corrientes cuando, autorizado por una jueza, grabó un video viral en el que expresaba su deseo de tener una familia. La convocatoria reunió a más de 130 postulantes, pero la conexión con Muscari fue inmediata y recíproca. A comienzos de 2024 se concretó formalmente la adopción plena.
Desde entonces, la relación entre ambos se convirtió en un símbolo de las nuevas formas de vincularse y en un ejemplo de que la adopción de adolescentes puede ser un camino transformador, lleno de desafíos y de proyectos que se cumplen.