El hijo que San Martín nunca reconoció: la novela rosarina que incomoda a los próceres
San Martín tuvo un hijo con una mulata de Luanda que ningún bronce recuerda. La novela rosarina que pone el dedo en la llaga del relato oficial y se mete donde el archivo calla.
¿Qué pasa cuando el relato de un país deja afuera a los que también lo construyeron? Esa pregunta atraviesa El hijo de la Patria, la nueva novela de Ebel Barat que publica Homo Sapiens y que se mete en uno de los territorios más celosamente custodiados del panteón nacional: la intimidad de José de San Martín.
El autor rosarino no elige la vereda de los bronces. Elige la de Arnaldo, un posible hijo natural del Libertador con María Jesús, una mujer mulata nacida en Luanda que trabajaba en el servicio doméstico de Remedios de Escalada. Desde esa filiación imaginada —la del hijo que ningún monumento recuerda— Barat arma una ficción que incomoda.
Del mármol al hombre de carne y hueso
La apuesta narrativa consiste en correrse de la estatua para mirar al hombre. Y en ese movimiento aparecen las grietas de una sociedad que se estaba formando al calor de la emancipación sudamericana.
Porque la novela no habla solo de San Martín: habla de la Argentina que se estaba pariendo. La paternidad y la filiación, el peso del apellido y la pertenencia de clase, el mestizaje, el racismo estructural y los conflictos de poder entre identidades que participaron de la construcción de la nación pero quedaron postergadas o directamente borradas del relato dominante.
¿Ficción sin archivo o archivo con ficción?
Barat no pretende demostrar una hipótesis biográfica ni llenar con certezas los silencios del archivo. Pero tampoco inventa de la nada: la obra nace de una investigación documental rigurosa sobre los desplazamientos, las campañas militares y la vida cotidiana de San Martín durante la primera mitad del siglo XIX.
El autor toma los hitos conocidos del héroe y se mete en las zonas grises: qué pensaba, qué sentía, qué dudaba, qué callaba. Los escenarios recorren una geografía enorme y decisiva para el continente: Mendoza, Lima, París, Yapeyú, Potosí, Guayaquil, la cordillera de Los Andes y el exilio en Boulogne-sur-Mer.
El desencuentro, una marca argentina
Con este lanzamiento, Barat cierra un recorrido que arrancó con La Montes y siguió con Diario de mediatarde. Las tres novelas comparten un mismo hilo: la tensión del desencuentro.
Entre un padre y un hijo, entre clases sociales, entre culturas originarias o entre proyectos políticos que no se encuentran, el desencuentro aparece en su obra como una matriz que persiste en la identidad argentina. En El hijo de la Patria, esa fricción se traslada al origen mismo de la república para preguntar si nuestras fracturas históricas siguen vigentes.