El Himno de Neuquén se aprende a cantar con las manos: el encuentro que sumó a la familia Berbel
Cada viernes, en la Facultad de Humanidades, un grupo trabaja en silencio sobre los versos del Himno Provincial. Pero el último encuentro tuvo invitados que cambiaron todo: la hija y el nieto de Marcelo Berbel se sentaron en la ronda. Lo que hicieron ahí adentro es lo que hay que ver.
La adaptación a la Lengua de Señas Argentina (LSA) de las últimas estrofas del Himno Provincial de Neuquén avanza cada viernes en la Facultad de Humanidades, donde el equipo de Lengua de Señas de la subsecretaría de Discapacidad y la comunidad sorda trabajan verso por verso. Pero el último encuentro tuvo un condimento especial: la presencia de Marité Berbel, hija de Marcelo Berbel, y su hijo Traful, que se sumaron a la ronda con la memoria familiar y la guitarra.
Marcelo Berbel compuso el Himno junto a Osvaldo Arabarco. Su hija y su nieto llegaron hasta la facultad para conversar con las personas sordas, responder preguntas y compartir las historias, las imágenes y los sentidos que atraviesan la letra de Neuquén Trabun Mapu.
Una tarde de música y preguntas
La jornada no fue solo de análisis técnico. La voz de Marité y los acordes de Traful acompañaron cada aporte de la comunidad sorda. La música llenó el espacio y el intercambio tomó otra dimensión: ya no se trataba únicamente de escuchar cómo nació la canción, sino de descubrir cómo hacerla visible en lengua de señas.
Cada verso se convirtió en una pregunta: ¿qué imagen transmite?, ¿qué queremos expresar?, ¿qué comunica cada metáfora?, ¿cómo llevar ese sentimiento a las manos, al cuerpo, a la mirada? El objetivo es que cada seña logre transmitir el sentido y el sentir de la obra, sin perder su fuerza original y respetando la cultura y la lengua de la comunidad sorda.
El cierre fue tan simbólico como el resto del encuentro: todos juntos, cantando y expresando en sus distintas formas algo que los une como provincia.
Accesibilidad: construir con la comunidad, no para ella
El proceso forma parte de una nueva mirada sobre la accesibilidad. No se trata de adaptar a las personas a una ceremonia pensada para otros, sino de transformar esos espacios para que todas puedan participar plenamente. La LSA es una lengua visogesto-espacial, con gramática propia y recursos expresivos que utilizan el espacio, el movimiento, el cuerpo y las expresiones faciales. Por eso la adaptación requiere análisis, intercambio, ensayo y validación comunitaria.
La comunidad sorda ocupa un lugar central: no se hace una versión "para" ella, sino que se construye con ella.
El trabajo se enmarca en el decreto 836/26, firmado por el gobernador Rolando Figueroa el 15 de junio, Día de la Provincia, que recuperó la versión completa de Neuquén Trabun Mapu tal como fue concebida originalmente por Arabarco y Berbel.
En aquella oportunidad, Figueroa destacó el significado de las estrofas que ahora adquieren una nueva dimensión desde la accesibilidad. "En la segunda parte del Neuquén Trabun Mapu nos habla de lo valioso que es Neuquén para el país y de la capacidad que tenemos los neuquinos para sobreponernos a las dificultades", expresó. Y agregó: "Es la parte más rica de la canción porque habla de lo que hacemos y somos los neuquinos".
El propio Himno habla de ese encuentro. Figueroa recordó que la canción expresa la imagen de "la piel de hombres distintos que terminan formando una nueva piel". Hoy, esa nueva piel también puede expresarse con las manos. El Himno sigue siendo el mismo; lo que se amplía es la posibilidad de sentirlo.
La voz de Marité, la guitarra de Traful y las manos de la comunidad sorda encontraron algo en común: una canción que pertenece a todos. Porque Neuquén no solo se canta con la voz. También se canta con las manos, con la mirada y con cada una de las formas de sentirnos parte.