El hogar dejó de ser refugio: el informe que revela dónde ocurre la mayoría de los femicidios
El informe que acaba de salir revela que la mayoría de los femicidios ocurre en un lugar que todos creemos seguro. Santa Cruz no escapa a la tendencia y las referentes provinciales piden no bajar la guardia: el dato que más preocupa no es el total, sino dónde suceden.
El Observatorio Nacional "Mujeres, Disidencias, Derechos" de MuMaLá presentó un nuevo informe que expone una realidad estremecedora: entre el 1° de enero y el 30 de septiembre de 2026 se cometieron 200 femicidios en Argentina, un promedio de uno cada 33 horas. La cifra incluye 145 femicidios directos, 19 vinculados, 8 trans/travesticidios, 19 feminicidios en contextos de narcotráfico y crimen organizado, y 9 suicidios feminicidas. A esto se suman 654 tentativas y 10 muertes violentas asociadas al género.
El impacto no termina en las víctimas fatales: 157 niños, niñas y adolescentes perdieron a sus madres en estos nueve meses, una consecuencia devastadora que el informe califica como irreparable.
Santa Cruz, por debajo del promedio nacional pero sin margen para relajarse
En el plano local, la provincia de Santa Cruz registró un femicidio directo en el período analizado, lo que arroja una tasa de 0,6 víctimas cada 100.000 mujeres. El número está por debajo del promedio nacional (0,8) y muy lejos de los distritos más golpeados, como Santa Fe (1,9), Santiago del Estero (1,7) y Catamarca (1,4).
Sin embargo, las referentes provinciales del observatorio, Claudia Barrientos y Celeste Silva, advierten que la estadística no debe llevar a la autocomplacencia. Señalan la necesidad de sostener las políticas de prevención, garantizar recursos y fortalecer la contención a las víctimas.
El peligro vive adentro de casa
Los datos derriban cualquier ilusión de seguridad en el ámbito privado. El 61% de los femicidios fue cometido por parejas, exparejas o familiares de la víctima. Un 11% correspondió a hombres conocidos (vecinos, amigos o compañeros de trabajo) y un 9% a sicarios o bandas criminales.
El lugar del hecho confirma esa tendencia: en el 59% de los casos, el crimen ocurrió en la vivienda de la víctima o en la casa compartida. La edad promedio de las víctimas fue de 37 años, con 20 casos de niñas y adolescentes (0 a 18 años) y 17 de adultas mayores. En cuanto a los métodos, las armas de fuego y las armas blancas lideran con un 28% cada una, seguidas por golpes (11%) y asfixia (10%).
Denuncias previas y un sistema de protección que falla
El informe también expone las grietas del sistema: del total de víctimas fatales, el 12% había denunciado previamente a su agresor. De ese grupo, el 75% contaba con órdenes de restricción o perimetrales y un 12% tenía botón antipánico al momento de ser asesinada.
En cuanto a los agresores, la edad promedio es de 36 años y un 29% convivía con la víctima. Tras cometer el crimen, el 31% se dio a la fuga (un 16% permanece prófugo), un 14% se suicidó y un 6% pertenecía a fuerzas de seguridad.
El reclamo de emergencia
Frente a este panorama, desde MuMaLá exigieron al Gobierno Nacional la restitución y priorización de recursos presupuestarios e institucionales. "Exigimos la declaración de la Emergencia Nacional en Violencias de Género (#EmergenciaNiUnaMenos) con el objetivo de restituir y asignar recursos humanos y económicos suficientes para la atención integral de mujeres e integrantes del colectivo LGTBIQ+ en situación de vulnerabilidad", expresaron desde la conducción del observatorio.