El hogar Inda no da abasto: "Es fundamental que las familias se sigan acercando a visitar"
El Hogar Inda tiene sus 28 plazas cubiertas y un plantel de 15 profesionales que atiende las 24 horas. Pero su coordinador advierte que hay algo que ningún taller puede reemplazar y que depende exclusivamente de afuera.
El Hogar de Ancianos "Inda" de Posadas tiene sus 28 plazas cubiertas y un plantel de 15 profesionales que acompaña a las residentes las 24 horas. Pero según su coordinador, Lisandro Vega, hay un factor que ninguna rutina interna reemplaza: las visitas de los familiares.
Vega dialogó con Primera Edición sobre el día a día en la residencia ubicada en el centro de la capital misionera, que funciona desde 2007 y atiende a mujeres de la tercera edad. Allí no solo se cubren las necesidades básicas de salud: también se trabaja en el aspecto emocional, con talleres y actividades pensadas para que las residentes vuelvan a vincularse.
"El valor agregado de estar acá es que ellas vuelvan a socializar. Muchas vienen con una historia de estar en la casa, atendidas, pero terminan estando aisladas", explicó el coordinador. Con el tiempo, compartir espacios y talleres genera un sentido de pertenencia que, según Vega, permite hablar de la formación de "un nuevo hogar" dentro de la residencia.
"Una familia diferente"
El ingreso al hogar marca un cambio rotundo de rutina. "Acá vuelven al estatus quo del 'buen día', 'permiso', 'gracias'", describió Vega, que remarcó que la convivencia diaria las ayuda a reencontrarse con pautas de sociabilidad que habían perdido.
El plantel de al menos 15 trabajadores incluye médicos, nutricionistas, kinesiólogos y personal de servicio. "Estar con ellas es no solamente atender los asuntos básicos que necesitan, sino también el acompañamiento. Y, en esa parte, si bien tenemos nuestros talleres que se encargan de contemplar eso, el acompañamiento de la familia es fundamental", sostuvo.
La visita de los seres queridos, lejos de ser un detalle menor, tiene un efecto visible en el ánimo de las residentes. "Si bien ellas hacen una familia nueva acá, porque así lo sienten, es importante que mantengan el vínculo primario. Se ponen muy, muy felices, realmente cada vez que recibimos visitas y en ellas vemos mucho el cambio de humor", analizó Vega.
Un hogar con las plazas cubiertas
El Inda funciona desde 2007 en el centro de Posadas y hoy opera al límite de su capacidad: sus 28 plazas disponibles están cubiertas. La demanda de un espacio para adultos mayores en la ciudad se mantiene firme, y el hogar combina la atención sanitaria con un abordaje que apunta a lo emocional.
Para Vega, el objetivo de fondo es que las residentes reencuentren el valor de compartir y celebrar lo que construyeron a lo largo de su vida. "En esta parte de la vida se trata un poco de eso, y de festejar haberlo conseguido, porque ellas son personas que consiguieron: consiguieron criar a sus hijos, tener nietos, disfrutar de esta etapa de la mejor manera", cerró.