El hombre clave detrás de la liberación del gendarme argentino: quién es el dirigente que movió los hilos en Venezuela
Un dirigente de 34 años, con supuestas deudas millonarias y vínculos en lo más alto del poder venezolano. Esta es la historia del hombre que la AFA usó como llave para una negociación secreta. ¿Cómo logró lo que la diplomacia no pudo?
La liberación de Nahuel Gallo destapó la figura de un dirigente futbolístico con un perfil bajo en Argentina pero con una influencia decisiva en Caracas. Jorge Giménez Ochoa, el presidente de la Federación Venezolana de Fútbol (FVF), se convirtió en el nexo fundamental para destrabar un caso que mantuvo en vilo al país. Su juventud y sus conexiones políticas lo sitúan en el centro de una trama que va más allá de lo deportivo.
Con apenas 34 años, Giménez asumió la presidencia de la FVF en 2021, en medio de una profunda reestructuración del fútbol en su país. Su llegada al máximo cargo sorprendió por su edad, pero rápidamente su nombre quedó asociado a la gestión deportiva y, según diversas fuentes, a una cercanía significativa con altos círculos del gobierno de Nicolás Maduro.
En particular, se señala su vínculo con la vicepresidenta Delcy Rodríguez. Esta proximidad al poder lo transformó en un actor clave cuando la Asociación del Fútbol Argentino (AFA) necesitó gestionar la liberación del gendarme y ex arquero de la Selección Sub 20.
¿Quién es realmente Jorge Giménez Ochoa?
Su formación académica combina estudios locales e internacionales. Se graduó como licenciado en Administración de Empresas en la Universidad Nueva Esparta de Venezuela y luego amplió su perfil cursando la misma especialidad en la prestigiosa Universidad de Georgetown, en Estados Unidos.
Sin embargo, en el ámbito venezolano, su gestión no ha estado exenta de polémicas. Distintos sectores han cuestionado la autonomía de la Federación que preside, señalando una fuerte influencia política dentro de la estructura del fútbol. Investigaciones periodísticas, como las del sitio *Armando.info*, lo han mencionado en reportes vinculados a negocios con la petrolera estatal PDVSA.
Estos señalamientos, aunque no derivaron en condenas, le atribuyen supuestas deudas millonarias y movimientos financieros que habrían involucrado sumas cercanas a los 600 millones de dólares. La magnitud de estas operaciones llevó a sectores de la oposición venezolana a comparar su perfil con el del empresario colombiano Alex Saab, sindicado como testaferro del mandatario Maduro.
El vínculo secreto que unió a la AFA con Caracas
La relación entre el presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y Giménez no es nueva. Ambos forman parte del Consejo Ejecutivo de la Conmebol y se han encontrado en numerosos eventos oficiales del fútbol sudamericano. Este lazo dirigencial se fue fortaleciendo con los años, incluso durante la etapa del técnico argentino Fernando Batista al frente de la selección venezolana.
Según pudo conocer TN, fue durante un encuentro en Brasil la semana pasada donde ambos dirigentes terminaron de cerrar las gestiones que finalmente destrabaron la situación de Gallo. El presidente de la Conmebol, Alejandro Domínguez, también actuó como un nexo importante en este entramado de relaciones.
Hay registros públicos que muestran a Tapia y Giménez juntos en actos protocolares, y en redes sociales incluso se pueden rastrear proyectos de infraestructura conjuntos entre la AFA y la FVF. Esta red de contactos se reveló como el canal informal pero efectivo para sortear la ruptura de relaciones diplomáticas entre Argentina y Venezuela.
Así se gestó la operación para liberar a Gallo
Las negociaciones entre la AFA y la federación venezolana comenzaron a principios de 2025. El contexto era complejo: días antes, la entonces ministra de Seguridad, Patricia Bullrich, había advertido a la Selección argentina Sub 20 sobre los riesgos de viajar a Venezuela para el Sudamericano de la categoría. A pesar de la advertencia, el equipo nacional viajó y Nahuel Gallo fue detenido.
Con los canales diplomáticos oficiales completamente rotos, la vía del fútbol se presentó como la única alternativa viable. La AFA activó sus contactos en la Conmebol y el puente natural fue Jorge Giménez, descrito en algunos círculos como una suerte de “ahijado político” de la vicepresidenta Delcy Rodríguez.
La gestión, que combinó el peso institucional del fútbol sudamericano con los contactos políticos de Giménez dentro del gobierno de Maduro, culminó con el regreso de Gallo a la Argentina. El caso dejó al descubierto cómo, en medio de crisis políticas profundas, las redes paralelas del deporte pueden convertirse en un instrumento de gestión impensado.