El hombre condenado por matar a patadas a su hijastra de 3 años murió en el Hospital Regional
El hombre que purgaba 20 años de cárcel por matar a patadas a su hijastra de 3 años en el barrio La Católica murió en el Hospital Regional. El caso que conmocionó a Santiago del Estero en 2010 vuelve al presente.
Miguel Ángel Ramírez, el hombre que purgaba una condena de 20 años por haber matado a patadas a su hijastra de 3 años en el barrio La Católica, falleció en las últimas horas en el Hospital Regional Ramón Carrillo, donde estaba internado desde hacía tiempo por un grave problema de salud.
La noticia, conocida este martes, reflotó en Santiago del Estero el recuerdo de uno de los crímenes más aberrantes de la provincia, ocurrido en julio de 2010.
Un final en el hospital
Según se informó, Ramírez había sufrido un accidente cerebrovascular tiempo atrás mientras cumplía su pena en el Penal de Varones. La gravedad de su cuadro clínico llevó a la Justicia a disponer su internación en el principal centro de salud de la Capital santiagueña, donde finalmente dejó de existir.
El hombre había sido sentenciado a 20 años de prisión por el homicidio de la pequeña Jaqueline Alejandra Toloza, un caso que enlutó para siempre al barrio La Católica.
La reconstrucción del horror
La historia que conmocionó a la provincia se remonta al 19 de julio de 2010. Aquel día, la familia regresaba a su casa caminando a la hora de la siesta después de compartir un almuerzo. La niña lloraba incesantemente por el agotamiento del trayecto y una presunta enfermedad que sufría.
Enfurecido por el llanto, Ramírez desató una violencia irracional: atacó a la pequeña a patadas y la castigó sin piedad durante varios minutos. Al llegar a la vivienda familiar, la chiquita se acostó a dormir, pero el daño interno ya estaba hecho.
Poco después, cuando su madre, Beatriz Toloza, intentó despertarla, se topó con la escena más dolorosa: Jaqueline había perdido la vida a causa de los letales golpes. Ese fue el inicio de una causa que terminó con Ramírez tras las rejas y que ahora, con su muerte, vuelve a instalarse en la memoria colectiva de los santiagueños.