El hombre de Pullaro que armó los Juegos Suramericanos y ahora sueña con un proyecto para Rosario
El funcionario que coordinó los Juegos Suramericanos reveló qué pasará con la infraestructura millonaria y por qué teme que el oficialismo pierda Rosario si el voto no peronista se divide. Su plan para la ciudad y el nombre que ya suena para 2031.
Julián Galdeano abre la puerta de su despacho con una sonrisa que no puede disimular. Sobre el escritorio, casi como única decoración, hay una cabeza de Capi. Pero no es la mascota que conquistó a grandes y chicos durante los Juegos Suramericanos 2026, sino una versión anterior, con rasgos más parecidos a un perro que a un carpincho, que le daba al personaje un perfil de atleta.
El secretario de Vinculación Institucional de Santa Fe recuerda que decidieron cambiar el rumbo: querían una figura que se identificara con los chicos que iban a llenar los estadios y los Fan Fest, no con los deportistas de elite. “Un antihéroe que se esfuerza, que se entrena para ser mejor cada día”, define. Para Galdeano, la mascota, la canción y la ceremonia de apertura fueron las piezas que abrieron la conexión entre los Juegos y el público que desbordó las sedes.
Lo mejor y lo que falló
En diálogo con Rosario3, el funcionario hace balance. Lo mejor, dice, fue el clima de la gente y la combinación entre la fiesta nocturna y el deporte diurno. “Queríamos que hubiera chicos, jóvenes, gente grande, de afuera y de adentro. Ese fue el éxito”, sostiene. El programa Vivamos los Juegos con las escuelas fue clave, aunque terminó generando un problema inesperado: los cupos reservados para los chicos quedaron chicos ante la cantidad de público que apareció.
Entre los tropiezos, menciona las tres sedes. El Fan Fest funcionó muy bien en Rosario, pero en Santa Fe y Rafaela algunas propuestas quedaron menos desarrolladas. También admite que subestimaron la convocatoria de algunos deportes. “Pensábamos: ‘Acá con 400 personas alcanza’, y después nos desbordaron. Beach vóley, por ejemplo”, grafica.
La mira en los Panamericanos Junior 2029
Ese aprendizaje se aplicará a los Panamericanos Junior de 2029, que tendrán una sola sede: Rosario y el Gran Rosario. El plan prevé competencias en Villa Constitución, Capitán Bermúdez, Funes, Pérez y Granadero Baigorria, para que las ciudades del entorno metropolitano también tengan protagonismo.
La Villa Olímpica volvería al ex Batallón 121. La primera etapa ya estará vendida, pero hay 22 torres más autorizadas. “De acá a 2029 se construirían nuevas torres con el mismo criterio: primero Villa Olímpica y después se venden”, explica.
El legado: que no quede todo en manos del Estado
El desafío inmediato es administrar la infraestructura millonaria para que no quede ociosa ni se convierta en una carga para el Estado. Galdeano remarca que el legado siempre estuvo en el plan: un atleta de Santa Fe que antes debía viajar al Cenard y alojarse para entrenar cuando le daban un turno, hoy tiene instalaciones similares a las de sus competidores brasileños, chilenos o estadounidenses.
La pregunta es quién gestiona esos espacios. “Estamos trabajando en eso, tratando de que sea lo menos estatal posible. Porque, si queda directamente en manos del Estado, nos clavamos. No servimos para administrar diariamente espacios de esta calidad: empiezan a aparecer oficinas, empleados que faltan, se rompe un vidrio y no hay quién lo arregle”, advierte. La idea es acordar con las federaciones y no descartar concesiones para los espacios multipropósito: el Estado se reservaría horas para entrenamientos y competencias, y un privado haría eventos y se encargaría del mantenimiento.
Incluso están dispuestos a no cobrar canon. “El canon puede ser horas de uso y mantenimiento. Dame movimiento: movimiento cultural, movimiento en la ciudad, movimiento económico”, plantea.
Reconocimiento económico y la deuda del financiamiento
Galdeano anuncia que habrá un reconocimiento económico para todos los santafesinos que participaron de los Juegos, hayan ganado medalla o no. Reconoce que en Nación se debate el tema de las becas al alto rendimiento y no espera soluciones mágicas. “No le vamos a pedir peras al olmo esperando que, de golpe y porrazo, el gobierno nacional descubra que hace falta un modelo de becas”, dice.
El funcionario marca una diferencia: Santa Fe ganará infraestructura, pero sigue atrás en financiamiento. Chile, Brasil, Uruguay y Paraguay tienen sistemas mucho más fuertes e incluso se llevan técnicos y preparadores argentinos porque pagan mejor. “Hasta los países más capitalistas y de mayor libre mercado tienen a sus comités olímpicos y federaciones apoyadas por el Estado. Acá no”, cierra.
De armador de Losada a hombre clave de Pullaro
Galdeano no esquiva su recorrido político. En 2023 fue uno de los armadores de Carolina Losada en la interna contra el actual gobernador, una campaña dura en la que la candidata llegó a tratar de narco a Pullaro. Hoy es una pieza importante de la gestión. “Lo que pasa en Las Vegas queda en Las Vegas”, bromea. “Las campañas son campañas electorales. Se dicen muchas cosas. Después, cuando Maxi ganó las primarias, hubo un entendimiento político”.
Recuerda la primera conversación que tuvo con el gobernador: “Ni yo necesito estar en el gobierno ni vos necesitás que yo esté”. Y asegura que eso sigue vigente. “Yo sigo siendo una referencia para sectores que no son los más ortodoxos del grupo del gobernador, pero también construí una confianza que me permite ser parte de un núcleo que toma decisiones estratégicas”, afirma.
Consultado sobre si esta experiencia le despertó ganas de postularse a un cargo ejecutivo, responde que no. “Alguna vez dije que la tarea parlamentaria ya me había agotado. Esto me entusiasmó mucho. Pero hoy estoy cómodo como estoy. No estoy pensando en una candidatura electoral. Siento que sirvo más construyendo equipos, impulsando ideas y, a veces, imponiéndolas, porque cuesta introducir cosas disruptivas en la administración pública”.
2027: acuerdos con La Libertad Avanza y el riesgo de la división
Galdeano analiza la matemática electoral. Sostiene que cuando el electorado no peronista se divide, gana el peronismo. Por eso plantea acuerdos con La Libertad Avanza, aunque aclara que a nivel provincial sería difícil por las diferencias internas en Unidos. “En los planos locales juega más el mano a mano de las personas y hay más pragmatismo”, dice.
El razonamiento es concreto: si un candidato de Unidos y uno libertario dividen el voto no peronista, el peronismo, con un piso histórico de 30 o 35 puntos, puede imponerse. “Entonces terminás provocando una derrota y no otra cosa”, advierte.
Reconoce que en debates político-ideológicos Unidos está más cerca del peronismo que de La Libertad Avanza, como se vio en la reforma constitucional. Pero en la elección de un presidente comunal pesa más la persona que la ideología. En Rosario, en cambio, el escenario es más complejo: un segmento que vota el sello libertario, un 12, 13 o 15 por ciento, podría facilitar el triunfo del candidato del peronismo local.
Un nuevo proyecto para Rosario
Para Galdeano, antes de pensar en acuerdos hacia afuera, Unidos debe resolver su interna. “Nuestra coalición tiene un déficit: no hay una mesa política de Unidos en Rosario”, señala. Pide que el intendente Pablo Javkin conduzca ese proceso, solo o con el gobernador y los legisladores. “No puede ser que el socialismo piense una cosa, el grupo del intendente otra, el radicalismo otra y el PRO otra. Hay que definir qué perfil queremos para Rosario”, reclama.
Su respuesta apunta a la revolución tecnológica. Rosario, con sus universidades, institutos y recursos humanos, tiene una oportunidad para ser una ciudad moderna, joven y universitaria, capaz de generar empresas tecnológicas y biotecnológicas vinculadas a su entramado productivo. “¿Cómo no hablar de un nuevo Plan Estratégico, si el mundo cambió en los últimos cinco años? Hace cinco años no sabíamos lo que era ChatGPT. Unidos no puede limitarse a administrar la coyuntura mirando por el espejo retrovisor”, afirma.
Sobre la gestión municipal, considera que ya no vive con la urgencia cotidiana de la seguridad y el caos. “Está administrando bien el presente, pero ahora hay que dar un salto de calidad”.
Respecto de un tercer mandato de Javkin, no lo ve mal. “Siempre creo que la renovación es importante, pero Pablo tiene mucho carisma y es un actor de la rosarinidad plena. Siempre es un buen candidato, y puede haber otros como Federico Angelini o María Eugenia Schmuck. Pero para tener éxito frente a una opción como la que representa Juan Monteverde y Ciudad Futura, tenemos que mostrar hacia dónde queremos ir”, sostiene.
El radicalismo, Milei y la proyección de Pullaro
Como dirigente histórico de la UCR, Galdeano no es optimista sobre el presente partidario. “Hoy el radicalismo es una suma de partes. No es un todo. Tiene serias dificultades para funcionar como partido político. Tenemos dos bloques en Diputados, senadores que votan distinto, un Comité Nacional que toca pito y no lo escucha ni la maestra de la esquina”, describe.
Define al gobierno de Javier Milei como “de transición” y pide prepararse para la etapa posMilei. “El radicalismo tiene que recuperarse, tomar oxígeno y prepararse”. Aunque advierte que la polarización sigue alta y que la avenida del medio todavía es un sendero. “Lo peor que le puede pasar a la Argentina es volver al kirchnerismo, pero nuestra propuesta no puede limitarse a eso. Hay que construir una alternativa sobre producción, federalismo, instituciones y democracia, pero también seguridad, orden y cuentas públicas austeras”, enumera.
Sobre el futuro, imagina a Pullaro con proyección presidencial para 2031. “Yo lo veo. Si la gestión de Santa Fe se mantiene cuatro años más y Pullaro vuelve a ser gobernador, va a llegar con un bagaje de experiencia y mostrando lo que hizo en la provincia que le puede permitir conformar una escudería que aspire a gobernar la Argentina de otra manera”.
Consultado sobre una eventual fórmula Bullrich 2027-Pullaro 2031, responde afirmativamente, aunque marca dudas sobre algunos sectores del PRO. “No estoy en los amagues y contraamagues. Uno no sabe hasta dónde están convencidos de construir una alternativa o buscan otro objetivo. Bullrich participa de la mesa política del Gobierno y después se diferencia. Está bien, es legítimo. Pero a veces dudo de la verdadera vocación de construir una alternativa por dentro o por fuera del gobierno nacional”, concluye.