El homenaje a San Martín en Catamarca y las palabras del Obispo que nadie esperaba
¿Qué reveló el Obispo sobre el verdadero legado de San Martín? Sus palabras en el acto de Catamarca invitan a una reflexión que trasciende la historia.
En un acto cargado de emotividad y recogimiento, Mons. Luis Urbanc sorprendió con una reflexión que fue más allá de la gesta militar del Libertador. El obispo diocesano participó este martes 18 de agosto del homenaje por el 176° aniversario del paso a la inmortalidad del General José de San Martín, organizado por la Asociación Cultural Sanmartiniana de Catamarca.
La ceremonia se desarrolló en la plaza 25 de Mayo, frente al monumento ecuestre que recuerda al Padre de la Patria. Allí se dieron cita autoridades civiles, fuerzas de seguridad nacionales y provinciales, abanderados, escoltas, delegaciones escolares y Bomberos Voluntarios de Valle Viejo. La Banda de Música de la Municipalidad de la Capital puso el marco musical con el Himno Nacional Argentino, el Himno a Catamarca y la Marcha de San Lorenzo.
¿Qué dijo el Obispo sobre San Martín?
Durante la invocación religiosa, Urbanc oró por el eterno descanso del general y, tras la lectura del Libro del Apocalipsis (14,13), pronunció unas palabras que resonaron con fuerza: “Su verdadero valor no reside únicamente en su genialidad militar al cruzar los Andes, sino en la solidez ética y moral con la que concibió la libertad de América”.
El prelado subrayó que “San Martín entendió que la independencia no era un fin en sí mismo ni un trofeo para el ego personal, sino el requisito fundamental para que los pueblos construyeran su propio destino”. Y añadió: “Renunció al poder, a los honores y a las luchas intestinas, con lo que mostró un extraordinario desprendimiento político: prefirió el exilio antes que empuñar su espada contra sus propios compatriotas”.
Un mensaje para el presente
Urbanc también vinculó la figura del Libertador con los desafíos actuales: “En un mundo dinámico y cambiante, recordar a San Martín no es sólo un acto de memoria histórica, sino una invitación a reflexionar sobre la responsabilidad, la unidad y la integridad con la que asumimos los desafíos del presente”. Y cerró: “Su vida nos enseña que el verdadero liderazgo es aquél que pone el bien común por encima de las ambiciones individuales o partidarias”.
Finalmente, impartió la bendición con un ruego especial: “¡Que el alma de todos los fieles difuntos, y, en especial, la de José de San Martín, por la misericordia de Dios, descansen en paz!”.