El idioma que usan los tribunales tiene un problema, y desde La Plata lanzaron una red para resolverlo
La Justicia y el Estado hablan un idioma que muchos no entienden, y eso tiene consecuencias concretas. Desde La Plata, la RAE y varias instituciones lanzaron una red para cambiar la forma en que se escriben las leyes y las sentencias. Lo que se viene podría afectar trámites y derechos de millones.
La ciudad de La Plata fue el escenario de un encuentro que busca cambiar la forma en que el Estado se comunica con la gente. El director de la Real Academia Española (RAE), Santiago Muñoz Machado, encabezó la III Convención de la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible, que terminó con la creación de una nueva red iberoamericana.
El evento, organizado por la Suprema Corte bonaerense, la RAE y la Academia Argentina de Letras, reunió a instituciones de habla española y portuguesa. El cierre dejó como saldo la firma de la Declaración de La Plata, que dio origen a la Red Iberoamericana de Lenguaje Claro y Accesible.
"Es evidente que sigue creciendo el interés de la gente por un lenguaje, sobre todo institucional, más claro y accesible. Ese tipo de lenguaje es una obligación de los poderes públicos y un derecho de los ciudadanos", afirmó Muñoz Machado en diálogo con EL DIA.
Quién es Santiago Muñoz Machado
Nacido en Pozoblanco, Andalucía, en 1949, Muñoz Machado es jurista especializado en derecho administrativo y constitucional. Además de dirigir la RAE, es profesor universitario, miembro de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas y director del Diccionario del español jurídico y del Diccionario panhispánico del español jurídico. En 2024 fue distinguido como Hijo Predilecto de Andalucía.
Su vínculo con la Argentina es frecuente: "Estoy viniendo casi una vez por año a la Argentina", comentó. Algunos de sus libros lo trajeron como invitado a la Feria del Libro de Buenos Aires.
El problema de las palabras que nadie entiende
Durante la convención se analizaron los términos que aparecen en sentencias, leyes y resoluciones administrativas y que resultan incomprensibles para quienes no tienen formación especializada. Muñoz Machado advirtió que quienes no entienden esos textos "carecen por consiguiente de garantías para defender sus derechos".
A esa dificultad se suman los desafíos de los trámites digitales y la inteligencia artificial: cómo facilitar el acceso a la información y garantizar que los mensajes que reciben los ciudadanos sean comprensibles.
El director de la RAE recordó que la institución inició hace años una campaña para abordar este problema y destacó la temprana participación de la Academia Argentina de Letras. "La Argentina fue uno de los países pioneros y más implicados en el movimiento de lenguaje claro", señaló.
El presidente de la Suprema Corte bonaerense, Sergio Gabriel Torres, también disertó sobre el tema, al igual que Rafael Felipe Oteriño, presidente de la Academia Argentina de Letras (AAL).
Una convención que creció
Muñoz Machado repasó el crecimiento de la iniciativa: "Cuando empezamos hace pocos años con este tema, éramos muy pocos. Tuvimos la primera convención en Madrid, luego en Lima y ahora esta tercera de La Plata".
Según detalló, la convocatoria reunió el apoyo de unas 620 instituciones, más de 250 disertantes y 1.200 inscriptos. Universidades, colegios profesionales, organismos públicos, instituciones privadas y personas de distintas profesiones se fueron sumando.
El director de la RAE calificó de "histórica" a la convención platense. En su cierre se firmó la Declaración de La Plata, que dio origen a la nueva red iberoamericana. Entre las instituciones firmantes estuvieron la RAE, la Asociación de Academias de la Lengua Española, la Academia Argentina de Letras, la Academia de Ciencias de Lisboa y la Academia Brasileña de Letras, junto con la Suprema Corte bonaerense y organismos de cooperación iberoamericana.
La iniciativa busca establecer un marco permanente de intercambio de experiencias entre instituciones que trabajan en español y portugués, con el derecho a comprender como eje.
La visita a la ciudad y las distinciones
Durante su estadía, Muñoz Machado admiró el diseño urbano de La Plata y sus grandes edificios públicos, compartió comidas con sus anfitriones y recorrió plazas y paseos.
También recibió las distinciones de Visitante Ilustre y Huésped de Honor de la Ciudad, entregadas por el intendente Julio Alak en una ceremonia en el Salón Dorado del Palacio Municipal. En el marco de su visita, el Municipio formalizó su adhesión a la Red Panhispánica de Lenguaje Claro y Accesible.
"Me llevo una impresión excelente de mi paso por La Plata. Toda su gente fue muy afectuosa, un rasgo que es común a los argentinos", expresó.
La historia del diccionario y el próximo lanzamiento
La conversación con EL DIA también permitió repasar la historia del diccionario académico. El primer repertorio elaborado por la RAE, conocido como Diccionario de autoridades, se publicó en seis volúmenes entre 1726 y 1739. Su nombre responde al uso de citas de autores para respaldar los significados de las palabras.
En 1780 apareció una versión en un solo tomo, sin aquellas citas, que dio comienzo a la serie de ediciones del diccionario usual.
Ahora Muñoz Machado presentará el 30 de octubre próximo la 24 edición del Diccionario de la RAE, en un acto que presidirá el Rey de España y en el que estarán presentes varios académicos argentinos, entre ellos el presidente de la AAL. Consultado sobre una supuesta baja cantidad de ediciones publicadas desde el siglo XVIII, Muñoz Machado planteó una comparación: "Bueno, no es tan así. Tenga en cuenta que el Diccionario de la Academia Francesa sólo ha tenido nueve ediciones desde 1694".
Las palabras que alejan a la gente de la Justicia
En las distintas salas de la convención se presentaron ejemplos de términos y expresiones que dificultan la comprensión. Algunos son locuciones latinas; otros, palabras españolas propias del lenguaje jurídico.
Entre las primeras aparecen "ab intestato", que se utiliza para una sucesión sin testamento; "erga omnes", que indica que algo produce efectos frente a todos; "capitis deminutio", vinculada con una disminución de la capacidad o del estado jurídico de una persona; e "in dubio pro reo", principio según el cual la duda debe favorecer al acusado.
También se mencionaron "ad hoc", que significa "para un fin determinado", y "mutatis mutandis", que puede explicarse como "con los cambios necesarios".
Entre las palabras españolas figuran "incoar", que significa iniciar un procedimiento, y "precluir", que alude a la pérdida de la oportunidad de realizar una actuación procesal, por ejemplo, porque venció el plazo correspondiente.
En el caso de las sentencias judiciales, los disertantes hicieron hincapié en la necesidad de emplear un lenguaje que facilite la comprensión de los fallos. Sobre este punto, Muñoz Machado sostuvo que se trata de una tendencia global orientada a eliminar formalismos que dificultan el entendimiento.
Las barreras también aparecen en el lenguaje impositivo y contable. El criterio de "devengado", por ejemplo, supone reconocer un ingreso o un gasto en el período en que se genera, independientemente de cuándo se cobra o paga. Los "gastos pagados por adelantado" corresponden a bienes o servicios que se recibirán o utilizarán posteriormente. Un "pasivo contingente" puede ser una obligación cuya existencia depende de hechos futuros inciertos. Y el "flujo de caja" refleja las entradas y salidas de dinero durante un período.
Estos ejemplos muestran que la claridad requiere explicar los conceptos sin alterar su significado. El desafío se extiende a las herramientas digitales y a los contenidos producidos mediante inteligencia artificial.
El derecho a comprender fue uno de los ejes de las jornadas: acercar la Justicia y la administración pública a los ciudadanos exige que sus decisiones, instrucciones y comunicaciones puedan ser entendidas por las personas a quienes están dirigidas.
"Somos más de 600 millones de personas las que manejamos el español, con un peso económico y cultural enorme en el mundo. Casi 500 millones somos nativos. Ese número crecerá. En Estados Unidos, por ejemplo, hay actualmente unos 60 millones de hispanohablantes y esperamos que en diez o quince años sean 100 millones: un tercio de la población norteamericana hablará español", proyectó Muñoz Machado.