El impacto de la NASA que cambió para siempre el destino de dos asteroides
La NASA no solo desvió un asteroide: un nuevo estudio revela que su misión alteró de forma permanente la órbita de todo un sistema binario en el espacio. Los detalles del impacto que marcó un antes y un después.
Un nuevo estudio científico revela que la histórica misión DART de la NASA no solo logró su objetivo principal, sino que provocó una alteración inesperada en el sistema solar. Por primera vez, un objeto creado por el hombre cambió de forma medible la trayectoria de un cuerpo celeste alrededor del Sol, un hito que redefine las posibilidades de la defensa planetaria.
La investigación, publicada recientemente en la revista Science Advances, analiza en profundidad las consecuencias del impacto ocurrido hace más de tres años. Los científicos del Laboratorio de Propulsión a Chorro de la NASA (JPL) confirmaron que la colisión alteró la órbita no solo del asteroide objetivo, Dimorphos, sino también la de su compañero más grande, Didymos.
¿Cómo midieron un cambio tan preciso?
Para llegar a esta conclusión, el equipo analizó una cantidad masiva de datos. Utilizaron mediciones de aproximadamente 6.000 radares que siguieron la posición del asteroide, complementadas con decenas de ocultamientos estelares. Este último método, que ocurre cuando un cuerpo celeste pasa frente a una estrella, permite calcular la posición del objeto con una precisión extrema.
“Con este estudio hemos demostrado por primera vez que la interacción humana puede cambiar la órbita de un asteroide”, afirmó Steven Chesley, investigador del JPL y coautor del estudio, en diálogo con Gizmodo. El experto agregó: “Sabemos que funciona y cómo hacerlo en el mundo real”.
Los detalles de una colisión que hizo historia
La misión DART (Prueba de Redireccionamiento de un Asteroide Doble) hizo historia en septiembre de 2022 al impactar deliberadamente una nave espacial contra Dimorphos, un asteroide que orbita alrededor de Didymos. Este sistema binario fue elegido específicamente porque no representa una amenaza para la Tierra, lo que lo convirtió en el campo de pruebas perfecto.
La nave, del tamaño aproximado de una heladera, se estrelló contra Dimorphos a una velocidad de unos 24.000 kilómetros por hora. La colisión fue tan poderosa que expulsó alrededor de 1.100 toneladas de roca al espacio, un evento clave que contribuyó a cambiar la dinámica del sistema.
El nuevo estudio cuantifica el efecto con precisión: el tamaño de la órbita de todo el sistema binario se redujo en aproximadamente 360 metros. Como consecuencia, su viaje orbital alrededor del Sol, que dura 2,1 años, ahora se acortó en unos 0,15 segundos. Chesley aclaró que se trata de “un cambio diminuto, porque el sistema es mucho más grande que el satélite en sí mismo”.
Aunque en un escenario real de defensa planetaria este efecto secundario sobre el asteroide principal podría no ser significativo, el hallazgo es monumental. Confirma que la técnica del impactador cinético, como el usado en DART, es capaz de alterar la órbita solar de un objeto celeste, validando el concepto central de esta estrategia de protección.
¿Qué viene ahora para la defensa planetaria?
La historia de este sistema de asteroides está lejos de terminar. Los próximos capítulos los escribirá la misión Hera de la Agencia Espacial Europea (ESA), que se dirige hacia Dimorphos y Didymos y tiene previsto llegar en noviembre de este año.
Una de las tareas cruciales de Hera será crear un mapa de alta definición de la superficie de estos cuerpos espaciales. Esto permitirá a los científicos estudiar en detalle los cambios en la fisonomía de Dimorphos después del impacto, un aspecto que despierta especial interés en el equipo del JPL.
La colaboración entre DART y Hera representa un esfuerzo internacional coordinado para perfeccionar las capacidades de defensa planetaria. Cada nuevo dato acerca a la humanidad un paso más a estar preparada para un evento de impacto real, transformando lo que alguna vez fue ciencia ficción en una ciencia aplicada y probada.