El increíble viaje a pie que hicieron por los chicos del interior jujeño
Voluntarios jujeños caminaron casi 9 horas para llegar a parajes rurales y celebrar el Día del Niño. ¿Qué los impulsa a repetir esta travesía?
Un grupo de voluntarios de Jujuy protagonizó una hazaña solidaria: caminaron casi 9 horas para llevar una celebración del Día del Niño a los parajes más aislados de la provincia. La travesía incluyó parajes como Abra Mayo, Alonso y Yala de Monte Carmelo, donde la distancia y el aislamiento hacen que cualquier visita sea un verdadero desafío.
¿Cómo fue el recorrido?
La jornada comenzó muy temprano, a las 5 de la mañana, cuando los voluntarios partieron desde San Salvador de Jujuy rumbo a Abra Mayo. Tras llegar a San Bernardo alrededor de las 11, iniciaron una caminata de casi 9 horas hasta el destino final.
La iniciativa, enmarcada en el Mes de la Infancia, tuvo como objetivo acercar una jornada especial a comunidades donde los chicos deben sortear enormes distancias para acceder a servicios básicos. De hecho, muchos estudiantes de la zona permanecen hasta 20 días en la escuela porque viven en parajes remotos, cuevas o casas antiguas, y algunos caminan hasta 3 horas para asistir a clases.
La emoción de compartir
Yael Fernández, una de las voluntarias y padrina rural, expresó su emoción por la experiencia: “Fue una experiencia muy linda el poder convivir con los chicos”. Además, destacó el fuerte lazo que los niños mantienen con sus raíces y su comunidad, algo que la impactó profundamente.
“Me deja mucho aprendizaje por nuestras raíces, el respetar nuestra cultura y valorar lo que tenemos nosotros que quizás allá no llega por la distancia y el aislamiento que tienen”, agregó Fernández.
El cariño que hace volver
Felipe Díaz, otro de los voluntarios, reconoció el esfuerzo físico que implica llegar a estos lugares, especialmente por las largas caminatas y los efectos de la altura. Sin embargo, aseguró que el cariño de los chicos compensa todo el sacrificio.
A pesar del cansancio acumulado, los voluntarios compartieron juegos y actividades con los niños. “Terminamos jugando totalmente cansados pero siempre existe esa energía y que nos hace volver siempre”, puntualizó Díaz.