El Incucai cambió las reglas del trasplante renal: quiénes pasan primero en la lista
Un 4% de los pacientes en lista de espera renal accedía al trasplante antes de la diálisis. La nueva resolución del Incucai apunta a ese grupo y a los que tienen más difícil encontrar un donante compatible.
El Incucai actualizó la normativa que regula los trasplantes renales en Argentina con el objetivo de reducir los tiempos de espera y ampliar el acceso a los órganos. La Resolución 375/2026, publicada este lunes en el Boletín Oficial, introduce cambios en la gestión de las listas, los criterios de distribución, la donación cruzada y los requisitos para los centros médicos.
Según informó el organismo a LA NACION, la medida busca ampliar las oportunidades de trasplante, acortar las esperas y garantizar una distribución más equitativa de los órganos disponibles. La actualización surge de una evaluación técnica de los programas implementados en los últimos años.
Trasplante preventivo: la apuesta a llegar antes de la diálisis
Uno de los ejes centrales es el trasplante renal preventivo o preemptivo, que se realiza antes de que una persona con enfermedad renal avanzada deba comenzar diálisis. Esta alternativa ofrece mejores resultados en supervivencia del paciente y del órgano trasplantado.
Entre noviembre de 2022 y octubre de 2024, apenas el 4% de los pacientes inscriptos en la lista de espera renal correspondían a esta categoría. En ese período se realizaron 38 trasplantes preventivos con órganos de donantes fallecidos, de los cuales 27 evitaron el ingreso previo a diálisis.
Para facilitar el acceso, la resolución unifica los criterios médicos que determinan si una persona puede recibir un riñón antes de la diálisis. Entre ellos se incluye la documentación de la cronicidad de la enfermedad mediante análisis de laboratorio, biopsias o estudios por imágenes. También establece requisitos diferenciados para adultos y pacientes pediátricos.
La indicación de un trasplante preventivo requiere una evaluación individual y depende de la evolución de la enfermedad, las condiciones generales de salud y la disponibilidad de un órgano adecuado.
Nuevas prioridades en la lista de espera
La normativa precisa el orden de prioridad para situaciones clínicas en las que el trasplante resulta más urgente o existen mayores dificultades para encontrar un donante compatible.
Entre los grupos contemplados están los pacientes en situación de último acceso vascular, es decir, quienes agotaron o están por agotar las posibilidades de acceso a los vasos sanguíneos necesarios para continuar con la hemodiálisis. En estos casos, el trasplante puede adquirir carácter de urgencia médica.
También se establecen pautas para los pacientes hipersensibilizados, que presentan anticuerpos contra una amplia variedad de características inmunológicas de posibles donantes. Esta condición puede desarrollarse después de transfusiones, embarazos o trasplantes previos, y dificulta encontrar un órgano compatible, prolongando la espera.
La hipersensibilización representa uno de los desafíos más complejos del trasplante renal: cuanto mayor es la proporción de donantes frente a los cuales el paciente tiene anticuerpos, más difícil es identificar un órgano adecuado. Por eso requieren estrategias específicas de asignación y una evaluación inmunológica cuidadosa.
Según datos del Incucai, desde la implementación del Programa para Pacientes Hipersensibilizados, en agosto de 2023, la posibilidad de acceder a un trasplante en este grupo casi se duplicó, al pasar del 10,7% al 20,8%. El organismo también informó reducciones significativas en las tasas de rechazo y pérdida del órgano trasplantado.
Donación cruzada: superar la incompatibilidad entre parejas
La resolución modifica el Programa de Donación Renal Cruzada, que permite trasplantes entre parejas de donantes y receptores que no son compatibles entre sí. Por ejemplo, si una persona necesita un riñón y su pareja quiere donárselo pero hay incompatibilidad inmunológica, se puede buscar otra pareja en la misma situación. Si los donantes resultan compatibles con los receptores de la otra pareja, se concreta un intercambio que permite realizar ambos trasplantes.
Este mecanismo ofrece una alternativa para pacientes con un potencial donante vivo que no pueden recibir directamente su órgano. A diferencia de la donación convencional, la compatibilidad se busca entre distintos grupos de donantes y receptores, ampliando las posibilidades de encontrar una combinación adecuada.
Aunque el procedimiento ya estaba contemplado en la normativa nacional, su aplicación fue muy limitada: desde su implementación hasta esta actualización solo se había concretado un intercambio efectivo entre las 12 parejas inscriptas.
Uno de los principales obstáculos fue la complejidad de los estudios inmunológicos exigidos a los potenciales donantes. Algunas de esas pruebas no eran cubiertas por los financiadores del sistema de salud, lo que dificultaba completar los requisitos.
La nueva resolución simplifica esas exigencias: los donantes que ingresen al programa deberán realizar los mismos estudios inmunológicos requeridos para una donación renal convencional entre personas vivas. Con esta modificación, el Incucai busca eliminar barreras administrativas y económicas que limitaban el acceso.
Trasplantes combinados y exigencias de calidad
La actualización también amplía los criterios de cobertura para los trasplantes combinados, en los que un paciente necesita recibir un riñón junto con otro órgano. Hasta ahora la normativa contemplaba específicamente el trasplante hepatorrenal (hígado y riñón). La nueva regulación incorpora otros trasplantes combinados que incluyen un riñón, con excepción del renopancreático, que mantiene un tratamiento normativo diferenciado.
Además, establece criterios clínicos para distinguir entre pacientes con enfermedad renal crónica y aquellos con disfunción renal aguda. Esta diferenciación es importante porque no todas las alteraciones de la función renal son permanentes: en algunos casos la función puede recuperarse, mientras que en otros el daño es irreversible y puede justificar un trasplante combinado.
Finalmente, la resolución incorpora nuevas pautas organizativas y exigencias de calidad para los programas y establecimientos habilitados para realizar trasplantes renales. Estas disposiciones buscan fortalecer la evaluación de los equipos médicos y garantizar condiciones adecuadas para la atención de los pacientes.